Aprendizaje, dificultad y función docente ¿Aprender cansa? ¿Enseñar agota?
Las palabras "dificultad" y "aprendizaje" suelen combinarse, juntas, al menos en uno de cada tres sintagmas: dificultad en el aprendizaje, dificultad y aprendizaje, dificultad de aprendizaje. Cada uno de ellos hace dirigir la mirada hacia los sujetos en acción, hacia el objeto de...
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| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo publishedVersion |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad Católica de Santa Fe
2025
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/20.500.14677/950 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Las palabras "dificultad" y "aprendizaje" suelen combinarse, juntas, al menos en uno de cada tres sintagmas: dificultad en el aprendizaje, dificultad y aprendizaje, dificultad de aprendizaje. Cada uno de ellos hace dirigir la mirada hacia los sujetos en acción, hacia el objeto del aprendizaje y hacia la modalidad de gestión de las dificultades. En efecto, si hablamos de "dificultad en el aprendizaje", tendemos a pensar en los obstáculos que mientras se está aprendiendo impiden o retardan el proceso de aprender. Si, en cambio, decimos "dificultad y aprendizaje", indicamos impedimentos y esfuerzos con-naturales a cuantos emprenden en modo sistemático el aprender en el estudio y mediante el estudio. Si, por fin, recurrimos al sintagma "dificultad de aprendizaje", corremos el riesgo de reducir nuestro empeño al análisis de situaciones más o menos encuadradas clínicamente.
De los tres me parece preferible el segundo ("dificultad y aprendizaje") porque comprende al primero y ayuda a afrontar positivamente con realismo los riesgos del tercero. No olvidemos de hecho que aprender es humano y que las dificultades se encuentran justamente en el perseverar.
Desde esta óptica es necesario ante todo profundizar los términos de la cuestión. Lo mejor es hacerlo reflexionando juntos sobre la experiencia. |
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