¿Por qué seguimos hablando de vocación docente?
Cuando interactuamos entre los docentes, es inevitable que surja el tema de la vocación, como aquella propiedad, difícil de circunscribir, que marcaría la diferencia entre los auténticos, y los que simplemente cumplen con un quehacer, sin demasiado compromiso. En este trabajo se intentará mostrar c...
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| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo publishedVersion |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad Católica de Santa Fe
2025
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://hdl.handle.net/20.500.14677/905 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Cuando interactuamos entre los docentes, es inevitable que surja el tema de la vocación, como aquella propiedad, difícil de circunscribir, que marcaría la diferencia entre los auténticos, y los que simplemente cumplen con un quehacer, sin demasiado compromiso.
En este trabajo se intentará mostrar cómo el concepto de vocación se asentó sobre la “sacralidad” de la institución educativa y ésta, a su vez, fue sostenida por una meta institución: el Estado Nación. Profundamente modificadas las instituciones legitimadoras, seguimos, sin embargo, hablando de la vocación docente. La hipótesis a desarrollar es que el concepto actual de vocación docente aparece menos ligado a un “llamado superior” y más vinculado a una decisión personal. Estrechamente relacionado a la tarea de la transmisión pedagógica que conlleva características que sobrepasan el mero acto de dar clase, marca fuertemente la subjetividad. Se observa, a través del tiempo, un desplazamiento en su significado. |
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