Trastornos músculo esqueléticos en oficinistas : un enfoque kinefiláctico
Según la Organización Mundial de la Salud (en adelante, OMS) los trastornos músculo-esqueléticos (en adelante, TME) son de origen multifactorial: del entorno físico, de la organización de trabajo, psicosociales, individuales y socioculturales. Los mismos comprenden más de 150 trastornos que afectan...
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| Formato: | Tesis de grado acceptedVersion |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad Nacional Arturo Jauretche. Instituto de Ciencias de la Salud
2024
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://rid.unaj.edu.ar/handle/123456789/3051 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Según la Organización Mundial de la Salud (en adelante, OMS) los trastornos músculo-esqueléticos (en adelante, TME) son de origen multifactorial: del entorno físico, de la organización de trabajo, psicosociales, individuales y socioculturales. Los mismos comprenden más de 150 trastornos que afectan el sistema locomotor; abarcan desde trastornos repentinos y de corta duración, como fracturas, esguinces y distensiones, a enfermedades crónicas que causan limitaciones de las capacidades funcionales e incapacidad permanente. Suelen cursar con dolor, a menudo persistente, y además limitación de la movilidad, de la destreza y el nivel general de funcionamiento, lo que reduce la capacidad de las personas para trabajar. Los TME son también el principal factor que contribuye a la necesidad de rehabilitación en todo el mundo.
Según la Ley 10.392 COKIBA, se entiende por Kinefilaxia, el masaje y la gimnasia higiénica y estética, los juegos, el deporte y atletismo, entrenamiento deportivo, exámenes kinésicos funcionales y todo tipo de movimiento metodizado con o sin aparatos y de finalidad higiénica o estética, en establecimientos públicos o privados, integrando gabinetes de Educación Física en establecimientos educativos y laborales.
Las personas que están frente a la computadora durante 7 horas continuas aproximadamente, experimentan serias molestias visuales, problemas en su columna, espalda, manos, piernas, cabeza, etc.; aumentando el cansancio a medida que el tiempo transcurre, éste se vuelve permanente y no permite el desenvolvimiento total de la persona, por lo cual, el hacer una pausa durante la jornada es una manera efectiva de recuperar energías y oxigenar la mente.
En varios países, se ha prestado una gran atención a las pausas activas (en adelante, PA) en el ámbito laboral como una estrategia para mejorar el rendimiento del personal, promover su satisfacción y direccionar su potencial hacia actividades productivas. Esto, a su vez, contribuye a la reducción de enfermedades laborales y del ausentismo, aspectos perjudiciales para cualquier organización. Por ello, múltiples organizaciones alrededor del mundo fomentan esta práctica y cada vez son más las personas que quieren rendir en sus trabajos, ser más competitivos sin descuidar su salud mental y física. Básicamente, las PA comprenden una serie de movimientos iniciales de las articulaciones que además de protegerlas, reducen la tensión de los músculos y tendones, seguidos de estiramientos y ejercicios específicos para distintos grupos musculares que incluyen el cuello, las manos, las extremidades superiores e inferiores y la espalda; acompañados de respiraciones rítmicas, profundas y lentas. Lo que conlleva a que las personas recuperen energías para un desempeño eficiente en su trabajo, a través de diferentes técnicas y ejercicios que ayudan a reducir la fatiga laboral, trastornos osteomusculares y prevenir el estrés. Además, contribuyen a disminuir la fatiga física y mental durante la ejecución de las pausas, así pues, la implementación de las PA busca valorar la salud física y mental de sus trabajadores, como también mejorar su desempeño laboral. Más allá de cumplir con una ley o con un reglamento impuesto, debería estar escrito en las políticas internas de cada empresa y en su oportuna aplicación.
En cuanto al fomento de la actividad física (en adelante, AF) es de suma importancia para mejorar la flexibilidad muscular, la fuerza, la capacidad funcional y el estado anímico de la persona. Además, es necesario tener en consideración la programación de ejercicio físico de 4 días a la semana durante al menos 50 minutos y con intensidades del 77% de frecuencia cardiaca máxima aeróbica, lo cual, se puede considerar como estrategia para la reducción del dolor crónico.
La columna vertebral es una zona del cuerpo especialmente propensa a lesiones si no se toman las medidas preventivas adecuadas. Esto incluye evitar posturas inadecuadas, permanecer durante largos períodos en una misma posición y no contar con un entorno laboral ergonómico. Estas circunstancias pueden ocasionar lesiones músculo-esqueléticas, que afectan tanto en la salud física, como emocional, la productividad laboral y aspectos socioeconómicos del individuo afectado. |
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