Gregorio Funes y las iglesias rioplatenses: del Antiguo Régimen a la Revolución

Nuestra hipótesis en este trabajo consiste en afirmar que a lo largo de su vida, antes y después de la Revolución, Gregorio Funes defendió, siempre que fue necesario porque las condiciones así lo reclamaban, los derechos del clero secular y de la Iglesia. No queremos decir con esto que Funes fuera a...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Lida, Miranda
Otros Autores: Gallo, Klaus
Formato: Tesis doctoral acceptedVersion
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Torcuato Di Tella 2017
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.utdt.edu/handle/utdt/487
Aporte de:Repositorio Digital Universidad Torcuato Di Tella de Universidad Torcuato Di Tella Ver origen
Descripción
Sumario:Nuestra hipótesis en este trabajo consiste en afirmar que a lo largo de su vida, antes y después de la Revolución, Gregorio Funes defendió, siempre que fue necesario porque las condiciones así lo reclamaban, los derechos del clero secular y de la Iglesia. No queremos decir con esto que Funes fuera antirregalista e incluso ultramontano, en sentido contrario a lo que por lo común ha sostenido la historiografía religiosa mencionada más arriba; más bien queremos señalar que carecería de sentido intentar ubicar a Funes en cualquiera de estas categorías. Veremos por qué. El problema radica en que estos conceptos -regalismo, ultramontanismo- son en cierto sentido extemporáneos a la Iglesia de la cual Funes forma parte. (…). En este sentido cabe advertir que el hecho de que Funes defienda los derechos de la Iglesia, tal como señalábamos más arriba, no significa en absoluto que defienda en este mismo acto los derechos de la jurisdicción del papado. Una cosa no implica la otra: la Iglesia estará para Funes desprovista, al menos en más de un sentido que será necesario precisar, de aquel carácter universal y católico que el transcurso del siglo XIX se esforzará por imprimirle. Al mismo tiempo, tampoco había Estado con el cual confrontar; existía en cambio una pluralidad de jurisdicciones encadenadas entre sí, de distintos niveles y jerarquías, que iban desde la corona hasta el cabildo local. En este contexto la defensa de los derechos de la Iglesia no necesariamente está destinada a confrontar abiertamente con el poder secular. (…). Las estructuras eclesiásticas y políticas en la sociedad de Antiguo Régimen conforman pues un conglomerado heterogéneo; y a lo largo de su carrera eclesiástica la posición que en ellas ocupe Funes será de significativa importancia para explicar las actitudes que adopte y las diversas “defensas”, del clero secular y de la “Iglesia”, que emprenda. Con ello queremos señalar que no siempre Funes está defendiendo lo mismo; cada defensa supone una determinada posición social, diferente en cada caso y en cada momento de su vida.