Rebote adipocitario temprano como predictor precoz de obesidad en niños con bajo peso al nacer en salas de atención primaria de la salud de la Ciudad de Corrientes-año 2019

Introducción: La obesidad es la nueva pandemia del mundo globalizado, sus cifras están en sostenido aumento y se ha convertido en una problemática socio-sanitaria de gran relevancia, en especial en la infancia. Es una enfermedad compleja, multifactorial y crónica, con lo cual el tratamiento resulta...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor principal: de los Reyes, María Cecilia
Otros Autores: Gerometta, Rosana María del Rosario
Formato: Tesis doctoral
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Medicina 2024
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/56383
Aporte de:
Descripción
Sumario:Introducción: La obesidad es la nueva pandemia del mundo globalizado, sus cifras están en sostenido aumento y se ha convertido en una problemática socio-sanitaria de gran relevancia, en especial en la infancia. Es una enfermedad compleja, multifactorial y crónica, con lo cual el tratamiento resulta menos efectivo y más difícil de instaurar cuanto más tardío sea el diagnóstico. En Argentina, 1 de cada 10 niños menores a 5 años padece obesidad. Un niño obeso tiene más posibilidades de convertirse en un adulto con esta misma condición y de sufrir sus temidas complicaciones tanto orgánicas como psicosociales. En este contexto la aparición de rebote adipocitario temprano, antes de los 5 años de edad, podría predecir aumento de masa grasa y el desarrollo de obesidad en la adultez con lo cual su identificación hace posible la intervención adecuada y oportuna. El concepto de curso de vida o DOHaD “Developmental Origins of Health and Disease” plantea la influencia de los acontecimientos adversos ambientales ocurridos en fases tempranas del desarrollo humano sobre el patrón de salud y enfermedad a lo largo de la vida. La teoría de David Barker plantea la asociación del bajo peso al nacer y el riesgo aumentado de padecer enfermedades crónicas en la vida adulta debido a la programación fetal. Estímulos o agresiones durante períodos críticos del desarrollo producen cambios epigenéticos tanto en la estructura como en la función de ciertos órganos. Estas adaptaciones que en un primer momento resultan necesarias para la supervivencia en un ambiente adverso representan a largo plazo un mayor riesgo de padecer enfermedades crónicas (cardiovasculares, diabetes y obesidad) e incluso a edades más tempranas de presentación que en la población general. El crecimiento postnatal acelerado, los patrones alimentarios y cambios en la composición corporal a edades tempranas como el rebote adipocitario precoz en los preescolares constituyen componentes adicionales en el proceso de desarrollo de obesidad y otras enfermedades crónicas no transmisibles. Durante los primeros 1000 días de vida (la concepción y los dos primeros años) se sientan las bases para la salud futura del individuo. Este período constituye una ventana muy estrecha de intervención que modula el capital genético a futuro. En esta etapa nuestros genes están abiertos para leer señales del medio ambiente – tanto positivas como negativas –y cuyas consecuencias tendrán efecto transgeneracional. Materiales y Métodos: Se realizó un estudio observacional, descriptivo de corte transversal. La población de estudio fueron niños entre 3 a 5 años de edad que concurrieron de manera espontánea a control pediátrico en salas de atención primaria de la salud de la ciudad de Corrientes en el período comprendido entre marzo a diciembre del 2019. Las dimensiones a evaluar fueron el crecimiento tanto transversal como longitudinal y la historia alimentaria de los niños durante sus primeros años de vida. Previa firma del consentimiento informado parental, se realizaron las mediciones antropométricas (peso, talla y circunferencia de cintura) para establecer el diagnóstico nutricional de los niños y se administró a su cuidador/tutor la encuesta (Test Krece plus adaptado) sobre frecuencia de consumo de alimentos. Resultados: Se evaluaron 73 niños con una media de edad de 48,8 meses (DE± 6,2) y 63% de sexo femenino. El estado nutricional fue normal 65,8%, sobrepeso 16,4%, obesidad 12,3% y 5,5% niños con riesgo de bajo peso. La media de circunferencia de cintura fue 52,2 cm DE±5,1 y fue mayor al percentilo 90 en todos los niños con obesidad. Todos los niños nacieron a término y el promedio de peso de nacimiento fue de 2888gs (DE± 626,8gs). Un 34,2% de los niños habían nacido con bajo peso de los cuales el 32% desarrolló sobrepeso u obesidad en la actualidad. Se observó mayor prevalencia de rebote adipocitario temprano en el grupo de niños nacidos con bajo peso vs los nacidos con peso adecuado (32% vs 27%); sin embargo la asociación estadística no fue significativa (p 0.660). En cuanto a la alimentación un 90,4% refirió iniciar con lactancia materna, pero solo 45,2% continuó hasta los 6 meses. La edad promedio de destete fue de 11, 4 meses (DE± 8,2). El 60,3% de los niños recibió alimentación complementaria oportuna, el 20,5% tardía y el 19,2% temprana. Se demostró asociación estadísticamente significativa entre los niños que presentaban sobrepeso/obesidad con la falta de lactancia materna (p 0.018), la introducción temprana de alimentos antes de los 6 meses (p 0.019) y el destete precoz (p 0.046) En la valoración nutricional con la encuesta Krece plus el 30,1 % de los niños mostró riesgo nutricional alto, el 63% riesgo medio y solo el 6,9% bajo riesgo. Como era de suponer, el riesgo nutricional alto se asoció de manera estadísticamente significativa con el exceso de peso actual (p 0.0014). Al analizar la frecuencia de consumo de cada grupo de alimentos se observa como dato positivo que el 84,9% de los niños desayuna con un lácteo y una proporción similar consume a lo largo del día un segundo lácteo (leche, yogur o sus derivados), el 89 % refiere comer al menos una fruta o jugo de fruta exprimida al día y el 94,5% consume carnes al menos 2 veces a la semana. Sin embargo hay algunos hábitos poco saludables a modificar como ser: La mitad de los niños (49,3%) desayuna con productos de bollería o pastelería (facturas, tortas budines o galletitas dulces) y más de la mitad (54,8%) consume gaseosas o jugos artificiales más de un día a la semana, el (39,7%) consume golosinas varias veces al día y un cuarto de los encuestados (27,4%) compran alimentos procesados en lugares de comidas rápidas. El desayunar con alimentos con alto contenido de azúcar e hidratos de carbono, el consumo de gaseosas y golosinas y el bajo consumo de verduras reflejaron asociación estadística significativa con los niños que tenían exceso de peso en el análisis bivariado. Del análisis de las curvas trazadas para los diferentes indicadores antropométricos por el programa Anthro para la población de niños del estudio y de su comparación con los estándares de la OMS se evidenció mayor predominio de exceso de peso y baja talla; la doble carga de malnutrición que afecta a la mayoría de los países en desarrollo. Conclusión: Se observa una alta prevalencia de exceso de peso- un tercio presentaron sobrepeso y obesidad- en la población de niños en edad preescolar. No se observó asociación estadística entre rebote adipocitario temprano y bajo peso al nacer en estos niños aunque se encontró asociación estadísticamente significativa con la falta de lactancia materna, la alimentación complementaria antes de los 6 meses y el destete temprano en niños con sobrepeso y obesidad. Un tercio de los niños tienen riesgo nutricional alto y por lo tanto requieren intervención nutricional inmediata para mejorar sus hábitos alimentarios. La nutrición adecuada y saludable durante los primeros años de vida- con especial énfasis en la lactancia materna- así como la sugerencia de no sobrealimentar especialmente a los nacidos con bajo peso son recomendaciones que previenen el desarrollo temprano de obesidad. El seguimiento longitudinal del crecimiento del niño durante el control pediátrico permitirá la detección precoz e intervención oportuna en el primer nivel de atención de esta patología y sus deletéreas comorbilidades.