Oídios registrados sobre tomate en Argentina : historia, distribución e importancia
El oídio del tomate se conoce en el país desde hace décadas. Al citar a los patógenos, se emplearon distintos nombres, a veces con fundamento científico y otras repitiendo nombres citados en el exterior. Dado que la confusión de nomenclatura persiste en la actualidad, se recopilaron antecedentes de...
Guardado en:
| Autores principales: | , , |
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| Formato: | Congreso |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Asociación Argentino de Fitopatólogos
2024
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| Acceso en línea: | http://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/55143 |
| Aporte de: |
| Sumario: | El oídio del tomate se conoce en el país desde hace décadas. Al citar a los patógenos, se emplearon distintos nombres, a veces con fundamento científico y otras repitiendo nombres citados en el exterior. Dado que la confusión de nomenclatura persiste en la actualidad, se recopilaron antecedentes de distintas fuentes y se analizaron las etiologías citadas sobre la base de la morfología descrita. El primer registro se hizo en 1938 en la provincia de Jujuy, por Godoy (1939), quien describió la enfermedad y su agente causal. En la actualidad a nivel mundial se aceptan cuatro especies de las cuales una (Euoidium lycopersici) se limita a Australia y las otras tres son cosmopolitas. En base a nuestra revisión postulamos que en el país hay tres especies que infectan tomate en forma natural. La descrita primero sería Golovinomyces orontii (sinón. Erysiphe orontii), cuyos registros se limitan a Jujuy y Corrientes. En 1982 se describió la presencia y el daño ocasionado por Leveillula taurica (anamorfo Oidiopsis sicula) en Mendoza, luego en Corrientes, Buenos Aires, Neuquén, San Luis, Río Negro y Chaco. En 1994 se detectó Pseudoidium neolycopersici (sinón. Oidium neolycopersici) primero en Tucumán y luego en Buenos Aires, Río Negro, Neuquén y Corrientes. El teleomorfo de ninguna de esas especies fue observado sobre tomate en el país. Todas afectan plantas en campo y en invernadero y pueden causar daños importantes, lo que obliga al uso de manejo integrado. Los dos últimos patógenos son los más difundidos en la actualidad y suponemos que abarcan una región más amplia. |
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