Método práctico de apertura del conducto naso lagrimal en Canis lupus familiaris. Reporte de caso
La película lagrimal pre-corneal en condiciones normales cubre la córnea y la conjuntiva ayudando a proteger la superficie del globo ocular. Sus funciones principales son las de eliminar el material extraño, lubricar la córnea, proveer un medio de transferencia del oxígeno, células inflamatorias y a...
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| Autores principales: | , , |
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| Formato: | Reunión |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Ciencias Veterinarias
2024
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/54955 |
| Aporte de: |
| Sumario: | La película lagrimal pre-corneal en condiciones normales cubre la córnea y la
conjuntiva ayudando a proteger la superficie del globo ocular. Sus funciones principales
son las de eliminar el material extraño, lubricar la córnea, proveer un medio de
transferencia del oxígeno, células inflamatorias y anticuerpos. Luego de su eliminación
las lágrimas ocupan por capilaridad el espacio entre el margen palpebral y la superficie
del bulbo. Los movimientos palpebrales permiten su distribución y deslizamiento en
dirección del ángulo medial del ojo, donde se acumulan alrededor de la carúncula
lagrimal. A partir de allí la lágrima tiene acceso a dos orificios o puntos lagrimales de
los que surgen dos canalículos que convergen y se unen conectando el saco lagrimal con
el vestíbulo nasal. En algunas ocasiones este sistema de drenaje falla en algún punto de
su trayectoria, haciendo que las lágrimas se acumulen y se derramen. El objetivo de este
trabajo es presentar un método práctico de apertura del conducto naso lagrimal utilizado
en un caso clínico. El paciente, un canino hembra, Canis lupus familiaris, de
aproximadamente 6 meses de edad se presenta a la consulta por manifestar un cuadro de
epífora marcada, unilateral del ojo derecho, con congestión de la conjuntiva palpebral
del mismo lado. Inmediatamente se procede al examen objetivo general y particular del
aparato de la visión. En la evaluación oftalmológica como parte del procedimiento se
coloca una gota de fluoresceína en ambos ojos tomando el tiempo en que tarda en
aparecer la coloración en el extremo nasal, a fin de apreciar la permeabilidad del
conducto nasolagrimal. En este punto se advierte la incapacidad del conducto derecho
para evacuar la producción de lágrimas, confirmando el diagnóstico. El tratamiento
médico consistió en la administración de colirios a base de corticoides para reducir la
inflamación pre y post operatoria. El tratamiento quirúrgico requirió de la identificación
del punto lagrimal a partir de la observación cuidadosa del canto medial. Una vez
logrado, el primer paso consistió en su dilatación a partir de la introducción de los
primeros milímetros de un catéter intravenoso, en este caso un número 24G, para luego
permitir el paso de un “fiador” constituido por nylon, que se abrió paso por el interior
del mismo para seguir avanzando hasta lograr la desobstrucción. Una vez completado el
primer trayecto, se intentó repermeabilizar el conducto a partir del lavado con suero
fisiológico a muy baja presión, controlando su evacuación en el extremo de la nariz del
paciente. El lavado se repitió hasta observar su salida sin dificultad. Una vez concluido
el procedimiento se valoró la permeabilidad del conducto con la colocación de
fluoresceína comparando el tiempo de drenaje en ambos ojos. En el post operatorio
inmediato el paciente mostró una notable mejoría desapareciendo la epifora y la
congestión palpebral. El método propuesto tiene la ventaja de emplear elementos
comúnmente utilizados en la clínica diaria con resultado alentadores. Los catéteres
intravenosos tienen la dificultad de ser poco rígidos sin embargo permiten el paso de un
fiador y pueden encontrarse en diferentes calibres según la necesidad del caso. |
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