Relación entre la sociabilidad inter-especifica hacia los humanos y las respuestas fisiológicas de estrés, en dos grupos de perros criadero y familia

El objetivo fue conformar grupos de caninos clasificados según su sociabilidad en alta y baja, y comparar sus comportamientos sociales y las respuestas de estrés entre estos. A su vez, evaluar las diferencias en cuanto a la sociabilidad en dos grupos de animales. Se seleccionaron 47 perros doméstico...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Cainzos, Romina Paola
Otros Autores: Koscinczuk, Patricia
Formato: Póster
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional del Nordeste. Secretaría General de Ciencia y Técnica 2024
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/53848
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Descripción
Sumario:El objetivo fue conformar grupos de caninos clasificados según su sociabilidad en alta y baja, y comparar sus comportamientos sociales y las respuestas de estrés entre estos. A su vez, evaluar las diferencias en cuanto a la sociabilidad en dos grupos de animales. Se seleccionaron 47 perros domésticos adultos sanos, de las razas fox terrier wire, fox terrier smooth y beagles, de ambos sexos. De los 47 sujetos estudiados, 25 de ellos pertenecían a un criadero, a este grupo se lo denomino grupo C. Los otros 22 animales provenían de hogares familiares a los cuales se los denomino grupo F. A cada animal se le aplicó un test de comunicación con un humano desconocido de sexo femenino denominado experimentador (E). Este se llevó a cabo en una habitación de 9m 2 y se filmó con una videocámara (Sony 1080) ubicada en una ventana adyacente. El test se divide en dos fases una pasiva y otra activa, de 2 minutos de duración cada una. Fase pasiva la persona no interactúa con el sujeto. Segunda fase, la persona interactúa con él por medio de caricias. Se observaron las filmaciones de todos los sujetos de estudio. A cada uno se le aplicó un etograma registrando comportamientos relacionados con la sociabilidad: permanencia cerca del E (TC en segundos),contacto visual (CtoV en frecuencia de ocurrencia), duración del contacto físico (CtoF en segundos).Además, se les midió la presión arterial a través del método oscilométrico, obteniendo los valores de presión sistólica (PS), presión diastólica (PD) presión media (PM), con un monitor de signos vitales de uso veterinario (V6Vet®) y la frecuencia cardiaca (FC), con el mismo método y se extrajo muestras de saliva mediante la colocación de una cuerda dental de algodón en la boca del animal, para la medición del cortisol, por medio de un test de ELISA (KAPDB290®). Todas las mediciones se llevaron a cabo antes y después del test de comunicación. En función a las respuestas de sociabilidad, se aplicó un análisis de conglomerado, estableciendo dos subgrupos de animales, dentro de cada grupo estudiado. A los cuales se los denomino, animales de sociabilidad alta (A) para aquellos perros que demostraron ser más sociales y de sociabilidad baja (B) para aquellos perros que indicaron ser menos sociales. Para el análisis estadístico se aplicó la prueba de T para muestras independientes, tanto para las variables conductuales de sociabilidad como para las variables fisiológicas de estrés. La prueba arrojo diferencias significativas en los animales del subgrupo B para la variable TC (p=0.004) y CtoV (p=0.029), en la fase activa de la prueba de sociabilidad. En los animales del subgrupo B de criadero el tiempo que los animales permanecieron cerca del E y el número de veces que los animales miraron al E, fue mayor en la fase activa, en comparación con los animales del subgrupo B de familia. La prueba arrojó diferencias significativas en el subgrupo A para la variable CORTISOL 2 (p=0.0147). La concentración de cortisol fue menor en los perros del subgrupo A del grupo C, después de la interacción humano-animal, en comparación con los animales del grupo F. Se ha demostrado que la interacción positiva con un ser humano es capaz de disminuir las respuestas de glucocorticoides en el perro, así como también, puede facilitar la aclimatación al nuevo entorno y sus factores estresantes, sobre todo en aquellos perros alojados en cautiverio. La socialización facilita la relación con las personas, inclusive con aquellas que no son conocidas para el animal. Además, el aumento de la interacción humano-animal tiene un efecto positivo sobre el estado emocional de los perros que viven en cautiverio.