Uso de inhibidores de tirosin cinasa en mastocitoma cutáneo canino

El Mastocitoma Cutáneo Canino es una de las neoplasias más frecuentes en piel representando entre un 20% y un 25%. El comportamiento de este tipo de tumor siempre presenta un desafío en la terapéutica. El uso de Inhibidores de Tirosin Quinasa en la actualidad ha ganado terreno en el tratamiento d...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Colqué Saavedra, Emiliano
Otros Autores: Ferri, Sergio David
Formato: Trabajo final de grado
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Ciencias Veterinarias 2024
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/53170
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Descripción
Sumario:El Mastocitoma Cutáneo Canino es una de las neoplasias más frecuentes en piel representando entre un 20% y un 25%. El comportamiento de este tipo de tumor siempre presenta un desafío en la terapéutica. El uso de Inhibidores de Tirosin Quinasa en la actualidad ha ganado terreno en el tratamiento de este tipo de neoplasias. Estos actúan a nivel de los Receptores de Tirosin Quinasa, quienes participan en la diferenciación celular, y al jugar un papel crítico, su desregulación es común en células cancerígenas. Una de las etiologías atribuidas al desarrollo de mastocitomas en caninos esta relacionando a mutaciones en estos receptores. En casos donde el tumor, debido a su posición, no suele permitir una resolución quirúrgica, este es un tratamiento ideal al tener un sitio de acción tan específico. Si bien los fármacos de esta familia aprobados para el uso son Mastinib y Toceranib, el uso de Imatinib, de medicina humana, ha demostrado efectividad. A pesar de su buena respuesta inicial se pueden esperar recaídas. Suele presentar efectos secundarios debido al uso crónico de este fármaco, en estos casos se esperan trastornos gastrointestinales, o hepatotoxicidad, en caso de presentarse es conveniente descontinuar el tratamiento. Si bien el comportamiento de este tumor es impredecible, el diagnóstico citológico es útil para establecer una clasificación y una terapéutica, sin embargo, son necesarios el examen histopatológico y hasta inmunohistoquímico para profundizar en el comportamiento y así elegir el tratamiento adecuado.