Manejo médico de un canino con necrosis lingual

La glositis necrótica es una lesión infrecuente que puede tener diferentes etiologías. En este trabajo se describe la resolución clínica de una necrosis lingual asociada a insuficiencia renal aguda por Leptospirosis. Se trata de un canino boston terrier, macho entero, de 4 años que a la exploraci...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor principal: Camoletto Davicino, Andrea
Otros Autores: Koscinczuk, Patricia
Formato: Trabajo final de grado
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad Nacional del Nordeste. Facultad de Ciencias Veterinarias 2024
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.unne.edu.ar/handle/123456789/53168
Aporte de:
Descripción
Sumario:La glositis necrótica es una lesión infrecuente que puede tener diferentes etiologías. En este trabajo se describe la resolución clínica de una necrosis lingual asociada a insuficiencia renal aguda por Leptospirosis. Se trata de un canino boston terrier, macho entero, de 4 años que a la exploración de la cavidad oral presentó en la punta de la lengua alteración de la coloración, consistencia, sensibilidad, temperatura y ausencia de pulso. En el perfil renal se observaron valores elevados de urea (183 mg/dl) y creatinina (1,8 mg/dl). Las pruebas de Ehrlichia y Leishmania fueron negativas; la prueba de aglutinación microscópica, arrojó títulos de 1/3200 de los serovares Ballum castellonis y canicola canicola de Leptospira interrogans. Los títulos elevados y las manifestaciones clínicas compatibles, confirmaron el diagnóstico. Para el tratamiento se realizó fluidoterapia con Ringer lactato y Dextosa al 5%, se utilizó además ranitidina para controlar la hiperclorhidria. Ante la sospecha de Leptospirosis se administró penicilina con estreptomicina. Una vez estabilizado, se realizó la cirugía de glosectomía parcial. Sin embargo la necrosis continuó avanzando, en este momento, se decidió administrar 1 mg/ kg de dexamentasona por vía endovenosa. Como la respuesta fue favorable se continuó con el tratamiento inmunosupresor. A los 8 días, el paciente estaba recuperado, si bien todavía tenía una densidad urinaria isostenúrica, el valor de urea fue de 87 mg/dl y el de creatinina 0,8 mg/ dl. Los corticoides no se recomiendan ante un daño renal agudo, aun así se decidió el uso para controlar la vasculitis. Debido al origen inmunomediado del daño vascular, tratar la causa inicial no es suficiente, por lo que se recomienda el uso de drogas inmunosupresoras.