Las relaciones interamericanas de seguridad post - Sept - 11

Los ataques terroristas del 11 de septiembre pusieron en evidencia, una vez más, el bajo “nivel de intensidad” de las relaciones Inter-Americanas. Esa fue, sin embargo, la razón por la cual no hubo grandes expectativas ni grandes frustraciones. Los Estados Unidos mantuv...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Fontana, Andres
Formato: Working Paper
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano Facultad de Estudios para Graduados 2012
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/724
Aporte de:Repositorio Institucional - Universidad de Belgrano (UB) de Universidad de Belgrano Ver origen
Descripción
Sumario:Los ataques terroristas del 11 de septiembre pusieron en evidencia, una vez más, el bajo “nivel de intensidad” de las relaciones Inter-Americanas. Esa fue, sin embargo, la razón por la cual no hubo grandes expectativas ni grandes frustraciones. Los Estados Unidos mantuvieron su habitual actitud de relativa indiferencia y los países Latinoamericanos pusieron de manifiesto su escasa voluntad para ir más allá de las expresiones de solidaridad que las circunstancias imponían. Tal vez la “baja intensidad” de los vínculos en materia de seguridad entre los Estados Unidos y la región no deba ser motivo de preocupación.1 Sin embargo, las democracias latinoamericanas aún adolecen de altos grados de debilidad institucional y, después del 11 de septiembre, con las nuevas prioridades y políticas de los Estados Unidos y las diversas posiciones de los países Latinoamericanos frente a las cuestiones hemisféricas, el compromiso regional con el fortalecimiento y la estabilidad de la democracia puede estar a punto de desaparecer. Ese compromiso fue característico de las relaciones Inter-Americanas durante la post Guerra Fría, a lo largo de los años noventa. Los Estados Americanos alcanzaron un consenso importante y plasmaron una serie de propuestas encaminadas a fortalecer las instituciones democráticas y el apoyo colectivo para garantizar su estabilidad. Las relaciones de seguridad Inter-Americanas, reflejaron esta disposición política a través del Compromiso de Santiago, la Primera Cumbre de las Américas, la creación de la Comisión sobre Seguridad Hemisférica en la Organización de Estados Americanos (OEA), las Reuniones de Ministros de Defensa, entre otras instancias inherentes al proceso de seguridad hemisférica. Sin embargo, el proceso también demostró carecer de visiones compartidas en el ámbito de la seguridad y estar condicionado por una predominante desconfianza recíproca y la escasa relevancia estratégica que los Estados Unidos le atribuye a la región. Estas han sido características propias de las relaciones de seguridad Inter-Americanas, que determinaron su “baja intensidad” y, además, se profundizaron hacia finales de los noventa. La serie de eventos ocurridos entre el Compromiso de Santiago en junio de 1991 y la Reunión de Ministros de Defensa de las Américas en octubre de 2000, demuestran la dificultad para construir lazos de unión entre los diferentes puntos de vista que existen sobre seguridad, los diferentes intereses que se suscitan alrededor del tema, y la desconfianza que separa a los Estados Unidos de sus socios del Hemisferio. Luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre, con la nueva doctrina que informa la política exterior de los Estados Unidos, y su disposición a usar la fuerza militar e ignorar las opiniones de muchos actores del sistema internacional, la brecha existente en las relaciones Inter-Americanas de seguridad se ha ensanchado