1874-1892 La Integracion de la Patagonia, la Armada Argentina y el Mantenimiento de la paz

El trabajo que hoy presentamos aspira, en primer lugar, a constituir un pequeño aporte al conocimiento de la historia política argentina, y, tal vez, al de la Ciencia Política en general, pero también a dejar planteada la inquietud por in...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Bergallo, Jorge R.
Formato: Working Paper
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano Facultad de Estudios para Graduados 2012
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/718
Aporte de:Repositorio Institucional - Universidad de Belgrano (UB) de Universidad de Belgrano Ver origen
Descripción
Sumario:El trabajo que hoy presentamos aspira, en primer lugar, a constituir un pequeño aporte al conocimiento de la historia política argentina, y, tal vez, al de la Ciencia Política en general, pero también a dejar planteada la inquietud por indagar en el razonamiento estratégico nacional que aquí se esboza. Ante cualquier rápida mirada sobre la situación del gobierno argentino en relación con sus territorios patagónicos antes 1874 y después de 1892 inmediatamente surgen una notable diferencia, y la inquietud por saber cómo se produjo ese cambio. ¿Fue obra de casualidad? ¿Responde a alguna política del gobierno argentino o simplemente así se dieron los hechos que culminaron con la integración de ese territorio a la Argentina? ¿Todo lo hecho responde a impulsos inconexos o a una verdadera estrategia nacional? ¿Por qué siempre se citan dos o tres acontecimientos, en esos 20 años, que parecieran ser la única clave para el exitoso resultado? ¿No hubieron otros hechos que pudieran representar un aporte a lo sucedido? ¿Cómo fue posible mantener la paz pese a los numerosos y graves momentos de tensión? El que estamos por abordar es un caso único en la historia de las relaciones internacionales. Nunca un territorio en disputa por dos naciones quedó íntegramente en poder de una de ellas sin llegar al empleo de la fuerza. La investigación política y la histórica se complementan estrechamente. Aún más, hasta unos pocos años atrás la Historia se dedicaba exclusivamente a acontecimientos políticos. La investigación en el ámbito de la Ciencia Política, en particular cuando indaga en sucesos reales, se imbrica íntimamente con la investigación histórica. Ambas tienen que ver con el interactuar humano. Ambas necesitan del mismo tipo de colección y de evaluación de información, y en la mayoría de los casos los hechos que analizan son exactamente los mismos. La diferenciación trascendental se da en el proceso por medio del cual se los analiza. Se arribará a una conclusión de interés para la Historia o para la Ciencia Política en función de la articulación que se de a los hechos analizados. Es decir en la forma en que se los ordene y relacione, y en base a los criterios a los que se recurra para estudiarlos. Diferentes acontecimientos en la vida de un grupo humano pueden llegar a ser vistos como hechos históricos -singulares e irrepetibles- que solo pueden relacionarse entre sí por criterios de temporalidad o de espacio, o esos mismos acontecimientos pueden ser observados dentro de una estructura que los relacione y facilite analizarlos en un contexto de mayor amplitud bajo discernimientos políticos -no fácticos- que permita arribar a conclusiones de orden político. Para el caso particular del tema que nos convoca se dispone de una importante cantidad de información, obtenida de la investigación histórica y presentada como tal. Se cuenta con un interesante volumen de datos, pero se los ofrece al conocimiento inconexos entre sí y, más aún, con el suceder histórico nacional. Son presentados aisladamente y carentes de un análisis político. Aquellos que son conocidos, lo son desde el punto de vista histórico exclusivamente y están expuestos sin ser parte de una estructura política. En 1870 las únicas poblaciones en la Patagonia que respondían al gobierno argentino eran Carmen y Mercedes de Patagones. Las otras -Isla Pavón, Rawson y Misión Anglicana en Tierra del Fuego-, por su tamaño, su origen o por despreocupación de las autoridades nacionales, llevaban una vida desconectada del resto del país. Al sur de la actual Mar del Plata era territorio casi inexplorado, prácticamente desprovisto de asentamientos humanos y completamente fuera del control estatal argentino. En 1892, límite temporal superior impuesto a esta investigación, la Patagonia muestra puertos y poblaciones nuevas, es parte de la preocupación de los gobiernos, está integrada al resto del país, y fundamentalmente ha sido reconocida como parte integrante del territorio argentino por la República de Chile. Lamentablemente los historiadores políticos argentinos cuando abordan este mismo período, que contiene gran riqueza en sucesos determinantes para la historia política, económica y social, no profundizan en el aspecto estratégico que llevó a que Argentina extendiera el ejercicio de sus facultades gubernativas hacia los territorios patagónicos, y menos aún hacia las aguas y costas atlánticas.