Cruce de fuego : niños, niñas y adolescentes en el narcotrafico mexicano

En otras épocas, las principales víctimas de la guerra eran los soldados. Sin embargo se estima que en la última década 1 millón y medio de niños y niñas han muerto en conflictos armados, otros 4 millones han quedado discapacitados, tullidos, ciegos o han sufrido lesiones cerebrales, al menos...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor principal: Emmerich, Norberto
Formato: Working Paper
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano Facultad de Estudios para Graduados 2012
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.edu.edu.ar:8080/xmlui/handle/123456789/713
Aporte de:Repositorio Institucional - Universidad de Belgrano (UB) de Universidad de Belgrano Ver origen
Descripción
Sumario:En otras épocas, las principales víctimas de la guerra eran los soldados. Sin embargo se estima que en la última década 1 millón y medio de niños y niñas han muerto en conflictos armados, otros 4 millones han quedado discapacitados, tullidos, ciegos o han sufrido lesiones cerebrales, al menos 5 millones se han convertido en refugiados y 12 millones más se han visto desarraigados de sus comunidades : en total 22 millones de niños fueron víctimas de las guerras en los últimos 10 años. Un número mucho más grande ha sufrido un deterioro de su salud, nutrición y educación como resultado de la destrucción de las cosechas, las infraestructuras nacionales, los centros de salud y las escuelas. La Convención de los Derechos del Niño, que reconoce los derechos civiles, económicos, políticos, sociales y culturales de la infancia, establece en su artículo 38 que ningún niño menor de 15 años de edad deberá participar directamente en hostilidades o ser reclutado por las fuerzas armadas. Todos los niños afectados por conflictos armados tienen derecho a recibir protección y cuidados especiales. México ocupa un lugar destacado en el mapa mundial de niños y adolescentes víctimas de la violencia armada. El 5 de julio de 2011 la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) y diversas Organizaciones de la Sociedad Civil presentaron ante la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navanethem Pillay, un panorama de la situación de violencia contra la infancia y la adolescencia en México, población que representa el 33% de los habitantes del país. Esta violencia se corporiza en 4 grandes dimensiones estructurales pre-existentes: social, criminal, institucional y gubernamental. Todas ellas decantan en el gran actor de la violencia mexicana: el Estado nacional. Y a ello se suma la violencia del crimen organizado. La declaración de “guerra” del Estado a la delincuencia organizada eleva todos los indicadores preexistentes a niveles insospechados. Dado que la actuación estatal penetra todas las dimensiones de la violencia, se produce un cruce de fuego donde los niños y adolescentes mueren víctima de la interconexión de las 4 dimensiones, imbricadas dentro de la lógica estatal de la “guerra contra el narcotráfico”.