Modelos y Teorías Psicológicas II. No. 2

Al iniciar el presente estudio, una de las primeras tareas consistió en otorgar mayor precisión a la expresión “malas palabras”. En el saber popular éstas se suelen identificar con los insultos, es decir, con la agresión verbal: el daño que se ocasiona al otro, constituye el núcleo central del...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Temporetti, Félix
Formato: Learning Object
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano - Fascículos - Facultad de Humanidades 2015
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/6013
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Descripción
Sumario:Al iniciar el presente estudio, una de las primeras tareas consistió en otorgar mayor precisión a la expresión “malas palabras”. En el saber popular éstas se suelen identificar con los insultos, es decir, con la agresión verbal: el daño que se ocasiona al otro, constituye el núcleo central del significado maligno de la expresión. Por medio de la observación directa y de exploraciones más sistematizadas, se apreció que las denominadas malas palabras eran mucho más que insultos, conformando en su conjunto, las palabras prohibidas o aquellas que no se debían decir. Estas voces vedadas, no eran palabras sueltas que, de manera accidental, se escapaban de las bocas de los niños. Por medio de ellas las criaturas agredían y también se divertían. Lo más impactante de estas expresiones era su condición de acción verbal y de actividad comunicativa intencional. De este modo, la expresión malas palabras resultó ser una manera genérica y en cierto sentido metafórica, para designar un conjunto de formas discursivas que incluían breves enunciados o relatos más extensos. Destacaron los insultos, blasfemias, epítetos injuriosos y tacos, los tradicionales chistes y cuentos de Jaimito, las canciones “chanchas” o “guarras”, así como otras formas más o menos tradicionales, más o menos improvisadas en la cultura oral en la cual los niños crecían.