Teoría de la Decisión

“Teoría de la Decisión” pretende proporcionar los instrumentos conceptuales, la estructura, y los elementos del discurso decisorio. Este pretende ser universal y aplicarse a las tres grandes clases de decisiones: las que se refieren a situaciones estructuradas (dóciles), semi- estructurada (esquiva...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Bonatti, Patricia
Formato: Learning Object
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano. Programas de las Materias - Facultad de Ciencias Económicas - Carrera de Contador Público 2014
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/4220
Aporte de:Repositorio Institucional - Universidad de Belgrano (UB) de Universidad de Belgrano Ver origen
Descripción
Sumario:“Teoría de la Decisión” pretende proporcionar los instrumentos conceptuales, la estructura, y los elementos del discurso decisorio. Este pretende ser universal y aplicarse a las tres grandes clases de decisiones: las que se refieren a situaciones estructuradas (dóciles), semi- estructurada (esquiva) y no estructuradas (rebeldes). Decidir es una actividad que impregna nuestra vida en forma permanente, sostenida solapada y explícita a la vez. Las decisiones de cierta trascendencia no son fáciles por numerosas razones, entre las cuales se destacan la complejidad de la situación de la decisión, la incertidumbre de sus principales aspectos y sobre todo, la dificultad de establecer un orden de preferencia entre dos resultados previsto. Una Teoría de la Decisión nace para colaborar con los hombres que no solo quieren adaptarse al universo sino que pretenden también modificarlo, que pretenden ejercer influencia. El universo de la decisión es un mundo esencialmente incierto, extremadamente complejo, excesivamente dinámico. El decisor se encuentra con información escasa, incompleta y no siempre confiable. La Teoría de la Decisión no describe el universo sino desarrolla las herramientas para deducir acciones del conocimiento imperfecto que se tenga del mismo. Eso implica un difícil pero excitante ejercicio para el estudiante que deberá, para esta asignatura, darse cuenta que un mundo complejo no se resuelve con fórmulas simples. Deberá acostumbrarse a confiar más en su razonamiento que en su memoria, a desarrollar su capacidad de encuadrar situaciones en estructuras conceptuales procesables, a ejercer más su reflexión sistemática que la descripción anecdótica, dedicarse más a las decisiones no estructuradas que a las decisiones programadas.