Abstracción y contemplación

Resumen: Si se compara la actitud científica de los antiguos —digamos, de los que han vivido hasta finales del siglo XIII- con la de los modernos, llama la atención una profunda diferencia: para los primeros —por ejemplo, para Alberto Magno— la ciencia se resuelve en saber, lo cual es fin, es de...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor principal: Widow, Juan Antonio
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2021
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/12306
Aporte de:
Descripción
Sumario:Resumen: Si se compara la actitud científica de los antiguos —digamos, de los que han vivido hasta finales del siglo XIII- con la de los modernos, llama la atención una profunda diferencia: para los primeros —por ejemplo, para Alberto Magno— la ciencia se resuelve en saber, lo cual es fin, es decir, un bien buscado en razón de él mismo. Por esto, no es extraño que ellos hayan considerado todo el conjunto de las ciencias como filosofía, es decir, como sabiduría que, en cuanto perfección del sujeto que la alcanza, es un bien en sí mismo y no en razón de alguna utilidad. En otras palabras, esos saberes a los que se ha denominado filosofía segunda son buscados en razón de tener, cada uno de ellos, como objeto lo que algo es, o sea, esencias. El conocimiento se justifica, en cuanto bien del que conoce, por ser simple identificación intencional del sujeto con lo que es. Se justifica en cuanto acto contemplativo, es decir, teórico.