Culpabilidad en el aborto y gracia redentora

Ante todo, debemos aclarar que cuando hablamos de la culpabilidad en el aborto se entiende en el sentido del aborto directamente provocado, es decir aquel que pone de manifiesto la intención de producir la muerte de una persona humana dentro del vientre materno. Es esa intencionalidad, la de prod...

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Autor principal: Mosso, Carlos José
Otros Autores: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras; Sociedad Tomista Argentina
Formato: Documento de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2024
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Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18649
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spelling I33-R139-123456789-186492024-08-31T05:01:27Z Culpabilidad en el aborto y gracia redentora Mosso, Carlos José Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras; Sociedad Tomista Argentina Semana Tomista: Naturaleza, Cultura Y Gracia (42ª : 2017 : Buenos Aires) ABORTO CULPA CULTURA VIDA Ante todo, debemos aclarar que cuando hablamos de la culpabilidad en el aborto se entiende en el sentido del aborto directamente provocado, es decir aquel que pone de manifiesto la intención de producir la muerte de una persona humana dentro del vientre materno. Es esa intencionalidad, la de producir el “homicidio intrauterino” la que se hace merecedora del reproche moral y por lo tanto jurídico. Como bien sabemos, el embrión es una persona “albergada en el vientre materno”. Esta es su “circunstancia accidental de lugar” en el marco de las categorías del ser de Aristóteles, circunstancia que en nada altera su esencia plenamente humana. Tratándose además de una persona indefensa e inocente no cabe justificación alguna para proceder a su eliminación. Como bien señala Santo Tomás: “De ningún modo es permitido matar al inocente” 1 . La culpabilidad surge así como el juicio de reproche moral y jurídico que despierta el obrar ilícito. A su vez, desde el punto de vista psicológico, se traduce en una emoción displacentera que experimenta la persona que ha cometido el acto ilícito. El obrar ilícito de quien provoca un aborto constituye a su vez una manifestación de la anticultura, esto es, una abierta contradicción con “aquella actividad transformadora que el hombre realiza sobre algo sustancialmente dado en pos de su propio perfeccionamiento”, a modo de creación segunda o relativa2 y a lo que llamamos precisamente “cultura”. Así, hablar de “cultura de la vida” resultaría en cierto modo una tautología y hablar de “cultura de la muerte” una contradicción ontológica. Como nos recuerda G. Ponferrada “El término cultura designó en la antigüedad y en la edad media ya el cultivo agrícola, ya el culto religioso, relacionados ambos sentidos con la vida”. 3 Y si “la raíz etimológica de cultura nos remite al verbo cultivar y la de la palabra vida nos remite a “vituallas”, alimentos, y la arcaica diosa de la alimentación era Victa y el verbo “vivo”4 , la estrecha relación de ambos conceptos aparece de modo evidente. Y subyace como elemento común a ambos la idea del movimiento. El cultivo exige movimiento (arar la tierra por ejemplo) como que vivir es también movimiento. La muerte es en ese sentido, fin del movimiento. Por lo tanto, si cultura es vida, aborto es anticultura porque es muerte. 2024-08-30T09:52:29Z 2024-08-30T09:52:29Z 2017 Documento de conferencia https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18649 spa Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/ application/pdf Semana Tomista: Naturaleza, Cultura Y Gracia (42ª : 2017 : Buenos Aires)
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