Cultura y política
Para Santo Tomás de Aquino la comunidad política debe estar informada por el espíritu evangélico, sin el cual se constituiría en un obstáculo para la realización humana. Dado nuestro fin trascendente es necesario que las instituciones que nos han sido dadas por la naturaleza y la Gracia, articule...
Guardado en:
| Autor principal: | |
|---|---|
| Otros Autores: | |
| Formato: | Documento de conferencia |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
2024
|
| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/18644 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Para Santo Tomás de Aquino la comunidad política debe estar informada por el espíritu
evangélico, sin el cual se constituiría en un obstáculo para la realización humana. Dado
nuestro fin trascendente es necesario que las instituciones que nos han sido dadas por la
naturaleza y la Gracia, articulen sus esfuerzos en orden a nuestro último destino.
“si la vida presente, el bienestar y la rectitud moral que ella comporta, tienen por
fin la felicidad celeste, corresponde en consecuencia a la función de gobierno procurar
el bien común de la multitud, según un método capaz de hacerle obtener la felicidad
celeste, es decir que debe prescribir lo que conduce a ella y en la medida de lo posible
prohibir lo que le es contrario”.En términos de hoy Santo Tomás destaca que el kerygma, el anuncio cristiano, tiene un contenido ineludiblemente social, ya que en el corazón mismo del Evangelio está la vida
comunitaria y no sólo la relación personal con Dios. “Lo que hicisteis a uno de estos
hermanos míos más pequeños, lo hicisteis a mí» (Mt 25,40). «Buscad ante todo el Reino de
Dios y su justicia, y todo lo demás vendrá por añadidura» (Mt 6,33). Lo que indica el
Evangelio es que en la medida que El reine, la vida social será ámbito de paz, justicia y
dignidad para todos.
Ahora bien dada la secularización actual con su consecuente concepción materialista
de la comunidad política o Estado, esto puede parecer chocante y desgraciadamente no sólo
en ámbitos alejados de la Fe. Pero el pensamiento cristiano clásico siempre ha hecho hincapié
en ello, sin clericalismos, absorciones o confusiones. |
|---|