Nacimiento de la competencia originaria por la materia

Resumen: La competencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sea la originaria o la apelada, fue un tema que, con algunas pocas excepciones, no mereció debates esclarecedores o muy encendidos en los procesos constituyentes. Una de las razones que casi siempre se invocaba era la existen...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Garay, Alberto F.
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: El Derecho 2023
Materias:
LEY
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/17694
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Descripción
Sumario:Resumen: La competencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sea la originaria o la apelada, fue un tema que, con algunas pocas excepciones, no mereció debates esclarecedores o muy encendidos en los procesos constituyentes. Una de las razones que casi siempre se invocaba era la existencia de apuro en obtener las normas en cuestión, de modo de poder poner en funcionamiento el sistema lo más pronto posible. Obviamente, esa premura cancelaba la posibilidad de mantener intercambios prolongados. No obstante esta limitación, la documentación a la que aludiré permite comprobar que muchos constituyentes eran abogados formados en el derecho patrio, con conocimientos jurídicos de otros sistemas y de otras tradiciones jurídicas, saberes que emplearon en los debates para defender los argumentos o los textos que propiciaban o para objetar aquellos a los que se oponían. Así, tanto en los debates constituyentes como en los de las leyes 182 (1858), 27 (1862) y 48 (1863) es bastante frecuente encontrar que los convencionales y los legisladores acudían en apoyo de su posición a jueces de la talla de Marshall, o políticos y juristas como Blackstone, Hamilton, Madison, Story, o el comparatista de Tocqueville(1). En ocasiones echaron mano a la jurisprudencia constitucional de los Estados Unidos y a la contencioso-administrativa del Estado de Buenos Aires, sin perjuicio de invocar también, entre los personajes locales, a Juan Bautista Alberdi, Manuel Antonio de Castro y Manuel Rafael García.