Proceso de toma de decisiones en la transición al cuidado hospice hospitalidad compasiva en el final de la vida
Resumen: El acceso a los Cuidados Paliativos y al Cuidado Hospice es muy restringido. La OMS señala que a nivel mundial sólo un 14% de las personas que necesitan asistencia paliativa la reciben. La internación para el cuidado de fin de vida está indicada para pacientes con Enfermedades Crónica...
Guardado en:
| Autores principales: | , , , |
|---|---|
| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Educa
2023
|
| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/16449 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Resumen:
El acceso a los Cuidados Paliativos y al
Cuidado Hospice es muy restringido. La
OMS señala que a nivel mundial sólo
un 14% de las personas que necesitan
asistencia paliativa la reciben. La internación para el cuidado de fin de vida
está indicada para pacientes con Enfermedades Crónicas no Transmisibles que
no tienen acceso a un cuidado paliativo de calidad o cuando la complejidad clínica y los factores psicosociales
superan la capacidad de manejo en el
hogar. El Hospice Madre Teresa es una
organización social, sin fines de lucro,
que brinda hospedaje (internación)
para el cuidado compasivo en el final
de la vida. Debido a que el Cuidado
Hospice es un recurso escaso y la demanda supera la capacidad asistencial
de la institución se debe realizar un
proceso de toma decisiones, centrado
en cada situación clínica y social, que
permita un discernimiento prudente
para la asignación de un recurso escaso
de forma equitativa. Esta situación no
está exenta de dilemas éticos debido a
que todas las personas tienen el mismo
derecho de recibirlo. En función de la
evidencia científica y la experiencia clínica, social y ética proponemos un sistema de evaluación en tres fases para
la asignación del cuidado hospice como
bien escaso. En la primera fase, valoramos las características clínicas y las
necesidades paliativas desde la pericia
clínica y la evidencia científica. En la segunda fase, consideramos la evaluación de las necesidades paliativas en la
dimensión psicosocial, para finalmente,
en la tercera fase, asignar el recurso de
forma equitativa según la valoración de
los de los principios y valores del personalismo ontológico y los recursos sanitarios disponibles para administrar un
recurso escaso. |
|---|