Problemas de la analogía

Al afirmar que la analogía es una experiencia no entendemos referirnos a la noción cerrada y reductiva de la experiencia que es peculiar del empirismo, que ha sido aceptada por Kant en su filosofía; ni tampoco a la noción igualmente cerrada del positivismo y del neopositivismo, que se ven en la i...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Bogliolo, Luigi
Formato: Artículo
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2022
Materias:
SER
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/14779
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Descripción
Sumario:Al afirmar que la analogía es una experiencia no entendemos referirnos a la noción cerrada y reductiva de la experiencia que es peculiar del empirismo, que ha sido aceptada por Kant en su filosofía; ni tampoco a la noción igualmente cerrada del positivismo y del neopositivismo, que se ven en la imposibilidad de trasponer los límites de la sensibilidad. Este concepto estrecho y espiritualmente sofocante, encierra la mente humana en los límites del fenómeno, le corta las alas, hace imposible la formulación de una filosofía realista de amplio respiro, y acaba con hacerla caer en el cientismo. No existe en el hombre una experiencia plenamente humana que no esté empapada de intelectividad. No se da una experiencia humana sensitiva que no sea también, forzosamente, intelectiva.' Bien es cierto que el principio originario y originante de toda experiencia humana son los sentidos, pero también es cierto que el principio humanizante formalmente constitutivo de su humanidad es la inteligencia. El origen de lo experimental se deriva de los sentidos, la estructura de la inteligencia. De un modo coherente con la estructura humana que es unidad sustancial de alma y de cuerpo, aun en la inconfundible distinción de sus dos componentes, la experiencia es una unidad operativa si multáneamente sensible e intelectiva...