Periodismo digital : la función del título bajo las reglas de internet

En este trabajo nos dedicaremos a abordar una problemática específica de nuestra época: los caminos que toma el periodismo -entendido este como "una forma de comunicación social a través de la cual se dan a conocer y se analizan los hechos de interés público"- para acercarse a la sociedad...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Correa, Alberto Andrés, Sáliche, Luciano Andrés
Otros Autores: Fernández, Pablo Martín
Formato: Tesis Tesis de grado acceptedVersion
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Sociales 2017
Materias:
ARG
Acceso en línea:http://repositorio.sociales.uba.ar/items/show/1858
https://repositorio.sociales.uba.ar/items/show/1858
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https://repositoriouba.sisbi.uba.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=asogtesis&d=1858_oai
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2014-2016
Periodismo
Redes sociales (Internet)
Prensa
Cibercultura
Noticias
Noticias de prensa
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description En este trabajo nos dedicaremos a abordar una problemática específica de nuestra época: los caminos que toma el periodismo -entendido este como "una forma de comunicación social a través de la cual se dan a conocer y se analizan los hechos de interés público"- para acercarse a la sociedad y transformar a los ciudadanos en potenciales lectores. Es muy difícil remontarse a los inicios de esta actividad, pero podemos comenzar marcando un momento histórico, quizás uno de los más relevantes de la humanidad, que es el nacimiento de la imprenta. Tal como afirma Raymond Williams “es inevitable la conclusión de que el acceso a los libros ha contribuido a la estructuración del orden social en los tiempos modernos”. ¿Cómo empezó todo? Todavía se discute si el Misal de Constanza o la Biblia de 42 líneas fue el primer libro impreso, lo cierto es que en el siglo XV Johannes Gutenberg creó la imprenta de tipos móviles y el mundo cambió para siempre. Antes de aquella tecnología revolucionaria, los monjes y frailes elaboraban las copias manuscritas por encargos del clero, reyes y nobles, y estas podían tardar años en llevarse a cabo. Las posibilidades que se abrieron fueron muchas pero, básicamente, se dio el pasaje de la palabra a lo escrito. No en una forma bisagra, sino más bien como una invención tecnológica que facilitaba la transmisión y circulación del saber -en aquella época sólo tenía acceso a la lectura una pequeña elite-, y sobre todo generar esos libros que, como dijo Kafka, son “el hacha que rompe nuestra mar congelada”. Pero no se puede evaluar aquel momento como la iluminación de una mente aislada. Hay que pensar, por un lado, en el contexto en que surge, en las necesidades sociales latentes y en el estado de la cultura. No sería justo hablar de invento ya que, como escribieron Vargas y Campos, “implicaría considerar que antes del siglo XV, no hubo nada parecido, que la reproducción mecánica de escritos o dibujos no existía bajo ninguna forma”. Es por eso que el mejor término es “innovar”, ya que según la RAE, significa “mudar o alterar algo, introduciendo novedades”: esto habla de un trabajo colectivo y social de generaciones y sociedades diversas buscando un fin que, aunque difuso y con variaciones, se torna común. Y por otro lado, hay que pensar también en la organización social que permite, además del surgimiento de esta nueva tecnología, su implementación. A este aspecto, Lewis Mumford lo llama regimentación social, ya que lo interesante es analizar cómo la sociedad se apropió de la nueva tecnología y la volvió parte de sus costumbres. Si bien el periodismo siempre se caracterizó por circular en los dispositivos escritos, específicamente los diarios, en el siglo XX han aparecido soportes -nuevas invenciones, como la radio y la televisión- que fueron modificando la manera de ejercer la profesión y moviendo su horizonte hacia adelante. En este marco es que nos interesa pensar internet, como una tecnología -una más, aunque única e irrepetible, con su propio lenguaje- que otorga formas nunca vistas de transmitir el saber, pero también generar contenido: contar historias, documentar hechos y anunciar noticias. Es por esto que quitarle la mayúscula inicial a internet es quitarle el manto idealizador que muchos le han dado. Pero, ¿qué es internet y cómo transformó a la sociedad? Hay que empezar diciendo que las reglas de juego de este nueva tecnología se crean y se modifican a la vez que entran en uso, que se conectan con las necesidades de la sociedad y las costumbres culturales previas. Para gran parte de la población, visto desde este presente, cuesta imaginar lo que fue el mundo sin internet, ya que hoy en día navegar por la web es una tarea cotidiana, con lo cual esa cotidianeidad con la que llevamos adelante nuestros consumos y prácticas culturales está naturalizada. Alcanza con mencionar que para el año 2015 el índice de conectividad a internet era de, cada 100 habitantes, 44 en el mundo y 69,4 en Argentina. Si la comunicación nos moldea como seres sociales otorgándonos nuevas características y subjetividades, entonces internet ha forjado nuevas identidades y concepciones de sujetos que continúan estando en tensión, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad. Si en el debate público del siglo XX hacia atrás las voces legitimadas del saber estaban en una cantidad acotada de instituciones, con internet eso se rompe. La plaza pública hoy está en los foros de discusión, en los portales de noticias y entretenimiento, en las redes sociales. Para poder participar no hace falta más que tener una computadora o un smartphone, una buena conexión a internet y el tiempo para crearse un perfil. A partir de eso, cualquier usuario ya puede dar su opinión y formar parte del entramado mundo de la información. Sin embargo, esa idea de democracia se vuelve opaca ya que, como sugiere Tomás Maldonado, "las comunidades virtuales (...) son comunidades con escasa dinámica interna. Por su alto grado de homogeneidad, tienden a ser decididamente autorreferenciales (...) en las que la exacerbación del sentido de pertenencia conduce, en los hechos, a excluir cualquier diferencia de opinión entre sus miembros". ¿Qué lugar ocupa el periodismo en este nuevo panorama? Hay que decir, de inmediato, que ese pedestal desde el que los medios daban su cosmovisión de mundo, enarbolaban su discurso ideológico y construían la noción de realidad ya no es tan alto. Las posibilidades que trajo internet abrieron el juego, gestaron nuevas voces y produjeron una oleada masiva de opiniones que se tradujo en el cuestionamiento del lugar impoluto del medio periodístico. Dentro de este nuevo escenario -que, como veremos más adelante, implicó una suerte de sinceramiento forzado- se pone de manifiesto otra evidencia: que los medios de prensa gráfica son también empresas comerciales que buscan vender sus productos -en este caso, la mercancía es la noticia- y esa identidad que yacía oculta en torno a las nociones de verdad del periodismo más clásico se pierde. En esa búsqueda por captar lectores y crecer como marca comercial es que internet posibilita que este vínculo entre las empresas y los consumidores sea lo más específico posible. Así surgen elementos nuevos como la segmentación del contenido a partir de gustos, costumbres y características de los usuarios, los algoritmos y el posicionamiento por motores de búsqueda. Creemos que hay un momento definitorio en la relación medio-lector: la instancia del click. La tarea de los sitios de grandes diarios y los nuevos gigantes nativos digitales está concentrada en generar interés por sus contenidos para que los usuarios ingresen. ¿Vale todo a la hora de buscar el click? Esta pregunta quedará resonando, más allá de las cuestiones éticas, en la relevancia de la noticia en sí. Lo que nos interesa en este trabajo es analizar las estrategias que toman los medios en ese momento definitorio, que está parado sobre un cimiento fundamental: el título. Sin embargo proponemos hablar en términos plurales, los títulos, ya que la carta de presentación del contenido no es rígida e invariable: en cada red social, en cada plataforma, se ofrece la noticia al público. Entendemos aquí a la noticia como "la particular construcción del discurso de la información que narra eventos factuales generalmente públicos", aunque a partir de internet la cuestión cambia. Si la línea que divide a lo privado de lo público se rompe15, un hecho del ámbito privado puede generar el interés de la sociedad y volverse público, es decir, volverse un hecho noticioso trastocando la concepción tradicional de noticia ensanchando su significación y volviéndola algo más amplio, más complejo, que podría definirse como contenido. Cuando dichas noticias se “arrojan” a las redes sociales, lo que aparece allí son diferentes estrategias, pensadas para diferentes públicos, con diferentes maneras de titular. Estudiarlas será nuestra tarea. Proponemos hacerlo utilizando como corpus los tres medios digitales más leídos de Argentina: Clarín, Infobae y La Nación. Además, acotaremos el período de la investigación desde agosto de 2014, ya que en ese entonces Buzzfeed fue valorado en más de tres veces que el Washington Post, hasta agosto de 2016. El momento de comienzo nos parece un hecho relevante para este trabajo ya que se trata de una novedad con dos ejes claves de la presente tesina. Por un lado, el diario más antiguo de la capital de Estados Unidos, reconocido mundialmente por la investigación del caso Watergate que tumbó el gobierno de Richard Nixon, de ideología liberal, y abocado al paradigma clásico del periodismo; y, por otro lado, el sitio nacido y pensado para internet, enfocado en el contenido viral, y el cual instaló mundialmente el famoso título lista: “10 cosas que…”. Más allá de que sean medios nacidos en Estados Unidos y el análisis se centrará en casos locales, el mundo digital está globalizado y la misma discusión se instaló en los medios argentinos. Sobre todo porque en internet el modelo de negocio es prácticamente el mismo. Enmarcados en esta línea de tiempo y con un corpus específico, este trabajo se propone analizar a las diferentes estrategias comunicacionales que tanto Clarín, Infobae y La Nación utilizan a la hora de titular sus noticias. Son categorías claras y concretas que pueden ser agrupadas y analizadas en pos de repensar el estado en el que se encuentra el periodismo y su relación con los lectores que ya no van hacia los medios en busca de noticias de la misma forma de antaño; hoy los medios van hacia ellos. De esta forma, y siguiendo el título del presente trabajo, dividiremos la tesina en tres capítulos comenzando con “Las reglas de juego de internet”, con el fin de presentar y analizar el contexto generado por este nuevo canal de comunicación; seguiremos con la división y análisis del Periodismo clásico y periodismo digital, haciendo hincapié en las continuidades y las especificidades de cada uno; para dar lugar al tercer capítulo donde analizaremos algunas de las estrategias de titulación llevadas a cabo por las empresas informativas en el universo digital.
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spelling I28-R145-1858_oai2026-06-25 Fernández, Pablo Martín ARG 2014-2016 Correa, Alberto Andrés Sáliche, Luciano Andrés 2017 En este trabajo nos dedicaremos a abordar una problemática específica de nuestra época: los caminos que toma el periodismo -entendido este como "una forma de comunicación social a través de la cual se dan a conocer y se analizan los hechos de interés público"- para acercarse a la sociedad y transformar a los ciudadanos en potenciales lectores. Es muy difícil remontarse a los inicios de esta actividad, pero podemos comenzar marcando un momento histórico, quizás uno de los más relevantes de la humanidad, que es el nacimiento de la imprenta. Tal como afirma Raymond Williams “es inevitable la conclusión de que el acceso a los libros ha contribuido a la estructuración del orden social en los tiempos modernos”. ¿Cómo empezó todo? Todavía se discute si el Misal de Constanza o la Biblia de 42 líneas fue el primer libro impreso, lo cierto es que en el siglo XV Johannes Gutenberg creó la imprenta de tipos móviles y el mundo cambió para siempre. Antes de aquella tecnología revolucionaria, los monjes y frailes elaboraban las copias manuscritas por encargos del clero, reyes y nobles, y estas podían tardar años en llevarse a cabo. Las posibilidades que se abrieron fueron muchas pero, básicamente, se dio el pasaje de la palabra a lo escrito. No en una forma bisagra, sino más bien como una invención tecnológica que facilitaba la transmisión y circulación del saber -en aquella época sólo tenía acceso a la lectura una pequeña elite-, y sobre todo generar esos libros que, como dijo Kafka, son “el hacha que rompe nuestra mar congelada”. Pero no se puede evaluar aquel momento como la iluminación de una mente aislada. Hay que pensar, por un lado, en el contexto en que surge, en las necesidades sociales latentes y en el estado de la cultura. No sería justo hablar de invento ya que, como escribieron Vargas y Campos, “implicaría considerar que antes del siglo XV, no hubo nada parecido, que la reproducción mecánica de escritos o dibujos no existía bajo ninguna forma”. Es por eso que el mejor término es “innovar”, ya que según la RAE, significa “mudar o alterar algo, introduciendo novedades”: esto habla de un trabajo colectivo y social de generaciones y sociedades diversas buscando un fin que, aunque difuso y con variaciones, se torna común. Y por otro lado, hay que pensar también en la organización social que permite, además del surgimiento de esta nueva tecnología, su implementación. A este aspecto, Lewis Mumford lo llama regimentación social, ya que lo interesante es analizar cómo la sociedad se apropió de la nueva tecnología y la volvió parte de sus costumbres. Si bien el periodismo siempre se caracterizó por circular en los dispositivos escritos, específicamente los diarios, en el siglo XX han aparecido soportes -nuevas invenciones, como la radio y la televisión- que fueron modificando la manera de ejercer la profesión y moviendo su horizonte hacia adelante. En este marco es que nos interesa pensar internet, como una tecnología -una más, aunque única e irrepetible, con su propio lenguaje- que otorga formas nunca vistas de transmitir el saber, pero también generar contenido: contar historias, documentar hechos y anunciar noticias. Es por esto que quitarle la mayúscula inicial a internet es quitarle el manto idealizador que muchos le han dado. Pero, ¿qué es internet y cómo transformó a la sociedad? Hay que empezar diciendo que las reglas de juego de este nueva tecnología se crean y se modifican a la vez que entran en uso, que se conectan con las necesidades de la sociedad y las costumbres culturales previas. Para gran parte de la población, visto desde este presente, cuesta imaginar lo que fue el mundo sin internet, ya que hoy en día navegar por la web es una tarea cotidiana, con lo cual esa cotidianeidad con la que llevamos adelante nuestros consumos y prácticas culturales está naturalizada. Alcanza con mencionar que para el año 2015 el índice de conectividad a internet era de, cada 100 habitantes, 44 en el mundo y 69,4 en Argentina. Si la comunicación nos moldea como seres sociales otorgándonos nuevas características y subjetividades, entonces internet ha forjado nuevas identidades y concepciones de sujetos que continúan estando en tensión, como ha ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad. Si en el debate público del siglo XX hacia atrás las voces legitimadas del saber estaban en una cantidad acotada de instituciones, con internet eso se rompe. La plaza pública hoy está en los foros de discusión, en los portales de noticias y entretenimiento, en las redes sociales. Para poder participar no hace falta más que tener una computadora o un smartphone, una buena conexión a internet y el tiempo para crearse un perfil. A partir de eso, cualquier usuario ya puede dar su opinión y formar parte del entramado mundo de la información. Sin embargo, esa idea de democracia se vuelve opaca ya que, como sugiere Tomás Maldonado, "las comunidades virtuales (...) son comunidades con escasa dinámica interna. Por su alto grado de homogeneidad, tienden a ser decididamente autorreferenciales (...) en las que la exacerbación del sentido de pertenencia conduce, en los hechos, a excluir cualquier diferencia de opinión entre sus miembros". ¿Qué lugar ocupa el periodismo en este nuevo panorama? Hay que decir, de inmediato, que ese pedestal desde el que los medios daban su cosmovisión de mundo, enarbolaban su discurso ideológico y construían la noción de realidad ya no es tan alto. Las posibilidades que trajo internet abrieron el juego, gestaron nuevas voces y produjeron una oleada masiva de opiniones que se tradujo en el cuestionamiento del lugar impoluto del medio periodístico. Dentro de este nuevo escenario -que, como veremos más adelante, implicó una suerte de sinceramiento forzado- se pone de manifiesto otra evidencia: que los medios de prensa gráfica son también empresas comerciales que buscan vender sus productos -en este caso, la mercancía es la noticia- y esa identidad que yacía oculta en torno a las nociones de verdad del periodismo más clásico se pierde. En esa búsqueda por captar lectores y crecer como marca comercial es que internet posibilita que este vínculo entre las empresas y los consumidores sea lo más específico posible. Así surgen elementos nuevos como la segmentación del contenido a partir de gustos, costumbres y características de los usuarios, los algoritmos y el posicionamiento por motores de búsqueda. Creemos que hay un momento definitorio en la relación medio-lector: la instancia del click. La tarea de los sitios de grandes diarios y los nuevos gigantes nativos digitales está concentrada en generar interés por sus contenidos para que los usuarios ingresen. ¿Vale todo a la hora de buscar el click? Esta pregunta quedará resonando, más allá de las cuestiones éticas, en la relevancia de la noticia en sí. Lo que nos interesa en este trabajo es analizar las estrategias que toman los medios en ese momento definitorio, que está parado sobre un cimiento fundamental: el título. Sin embargo proponemos hablar en términos plurales, los títulos, ya que la carta de presentación del contenido no es rígida e invariable: en cada red social, en cada plataforma, se ofrece la noticia al público. Entendemos aquí a la noticia como "la particular construcción del discurso de la información que narra eventos factuales generalmente públicos", aunque a partir de internet la cuestión cambia. Si la línea que divide a lo privado de lo público se rompe15, un hecho del ámbito privado puede generar el interés de la sociedad y volverse público, es decir, volverse un hecho noticioso trastocando la concepción tradicional de noticia ensanchando su significación y volviéndola algo más amplio, más complejo, que podría definirse como contenido. Cuando dichas noticias se “arrojan” a las redes sociales, lo que aparece allí son diferentes estrategias, pensadas para diferentes públicos, con diferentes maneras de titular. Estudiarlas será nuestra tarea. Proponemos hacerlo utilizando como corpus los tres medios digitales más leídos de Argentina: Clarín, Infobae y La Nación. Además, acotaremos el período de la investigación desde agosto de 2014, ya que en ese entonces Buzzfeed fue valorado en más de tres veces que el Washington Post, hasta agosto de 2016. El momento de comienzo nos parece un hecho relevante para este trabajo ya que se trata de una novedad con dos ejes claves de la presente tesina. Por un lado, el diario más antiguo de la capital de Estados Unidos, reconocido mundialmente por la investigación del caso Watergate que tumbó el gobierno de Richard Nixon, de ideología liberal, y abocado al paradigma clásico del periodismo; y, por otro lado, el sitio nacido y pensado para internet, enfocado en el contenido viral, y el cual instaló mundialmente el famoso título lista: “10 cosas que…”. Más allá de que sean medios nacidos en Estados Unidos y el análisis se centrará en casos locales, el mundo digital está globalizado y la misma discusión se instaló en los medios argentinos. Sobre todo porque en internet el modelo de negocio es prácticamente el mismo. Enmarcados en esta línea de tiempo y con un corpus específico, este trabajo se propone analizar a las diferentes estrategias comunicacionales que tanto Clarín, Infobae y La Nación utilizan a la hora de titular sus noticias. Son categorías claras y concretas que pueden ser agrupadas y analizadas en pos de repensar el estado en el que se encuentra el periodismo y su relación con los lectores que ya no van hacia los medios en busca de noticias de la misma forma de antaño; hoy los medios van hacia ellos. De esta forma, y siguiendo el título del presente trabajo, dividiremos la tesina en tres capítulos comenzando con “Las reglas de juego de internet”, con el fin de presentar y analizar el contexto generado por este nuevo canal de comunicación; seguiremos con la división y análisis del Periodismo clásico y periodismo digital, haciendo hincapié en las continuidades y las especificidades de cada uno; para dar lugar al tercer capítulo donde analizaremos algunas de las estrategias de titulación llevadas a cabo por las empresas informativas en el universo digital. Fil: Correa, Alberto Andrés. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Sociales. Buenos Aires, Argentina Fil: Sáliche, Luciano Andrés. Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Sociales. Buenos Aires, Argentina application/pdf http://repositorio.sociales.uba.ar/items/show/1858 https://repositorio.sociales.uba.ar/items/show/1858 https://repositorio.sociales.uba.ar/files/original/f6eea7e2bb2a667f796ce1f009b7ecf1.pdf spa Universidad de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Sociales info:eu-repo/semantics/openAccess http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/deed.es Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.0 Genérica (CC BY-NC-ND 2.0) Periodismo Redes sociales (Internet) Prensa Cibercultura Noticias Noticias de prensa Clasificación Periodismo digital : la función del título bajo las reglas de internet Tesis info:eu-repo/semantics/bachelorThesis info:ar-repo/semantics/tesis de grado info:eu-repo/semantics/acceptedVersion https://repositoriouba.sisbi.uba.ar/gsdl/cgi-bin/library.cgi?a=d&c=asogtesis&d=1858_oai