Las cuatro estaciones de 1973
¿Por qué escribir una crónica, o mejor dicho, por qué llamar crónica a lo que escribo? En principio, porque esto que estoy escribiendo está ordenado cronológicamente, el que fue el primer sentido del género crónica. Cronos, el Tiempo, es el que me guía. Tal vez sería menos pretencioso llamarlo alman...
Guardado en:
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| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
2021
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I19-R120-10915-1763242025-02-10T20:57:58Z http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/176324 Las cuatro estaciones de 1973 Lenci, María Laura 2021 2025-02-10T17:15:43Z Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación es Historia Política crónica testimonial primavera de 1973 ¿Por qué escribir una crónica, o mejor dicho, por qué llamar crónica a lo que escribo? En principio, porque esto que estoy escribiendo está ordenado cronológicamente, el que fue el primer sentido del género crónica. Cronos, el Tiempo, es el que me guía. Tal vez sería menos pretencioso llamarlo almanaque, no sé, pero creo que el segundo sentido de la crónica, o más precisamente, la misión del cronista, es contar algo que se ha visto, algo de lo que se puede dar fe, o al menos algo de lo que se hace cargo. La crónica hace política, pero desde el punto de partida de la subjetividad de quien la escribe. A veces creemos que es casualidad o sortilegio. A veces, cuando encontramos coincidencias entre nuestras biografías y la historia, podemos confundirnos y pensar que hemos sido elegidos para ser testigos de los grandes eventos, de las grandes catástrofes. Pero, repito, me parece que cuando pensamos así estamos confundiendo el sentido de las ataduras que ligan lo biográfico con lo histórico. Yo podría decir que nací con la Revolución Cubana, que soy el fruto de la alegría del triunfo de la Revolución Cubana. También podría decir que 1973 fue mi ingreso al colegio secundario, y mi primera experiencia directa de la política. Y diciéndolo así estoy poniendo en la primera persona del singular dos acontecimientos que forman parte de lo colectivo: la Revolución Cubana y el tercer gobierno peronista. Pero entonces, la cuestión sería intentar contar la historia de un año –crucial para mí y para el país– a partir de los disparadores biográficos de 1973 de una chica de 13 años que entra al colegio secundario y que vive por primera vez, conscientemente, unas elecciones en un país que ha prescindido bastante de la democracia representativa desde antes de su nacimiento. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Libro Capitulo de libro http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/ Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International (CC BY-NC-SA 4.0) application/pdf 527-539 |
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¿Por qué escribir una crónica, o mejor dicho, por qué llamar crónica a lo que escribo? En principio, porque esto que estoy escribiendo está ordenado cronológicamente, el que fue el primer sentido del género crónica. Cronos, el Tiempo, es el que me guía. Tal vez sería menos pretencioso llamarlo almanaque, no sé, pero creo que el segundo sentido de la crónica, o más precisamente, la misión del cronista, es contar algo que se ha visto, algo de lo que se puede dar fe, o al menos algo de lo que se hace cargo. La crónica hace política, pero desde el punto de partida de la subjetividad de quien la escribe.
A veces creemos que es casualidad o sortilegio. A veces, cuando encontramos coincidencias entre nuestras biografías y la historia, podemos confundirnos y pensar que hemos sido elegidos para ser testigos de los grandes eventos, de las grandes catástrofes. Pero, repito, me parece que cuando pensamos así estamos confundiendo el sentido de las ataduras que ligan lo biográfico con lo histórico.
Yo podría decir que nací con la Revolución Cubana, que soy el fruto de la alegría del triunfo de la Revolución Cubana. También podría decir que 1973 fue mi ingreso al colegio secundario, y mi primera experiencia directa de la política. Y diciéndolo así estoy poniendo en la primera persona del singular dos acontecimientos que forman parte de lo colectivo: la Revolución Cubana y el tercer gobierno peronista.
Pero entonces, la cuestión sería intentar contar la historia de un año –crucial para mí y para el país– a partir de los disparadores biográficos de 1973 de una chica de 13 años que entra al colegio secundario y que vive por primera vez, conscientemente, unas elecciones en un país que ha prescindido bastante de la democracia representativa desde antes de su nacimiento. |
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