Variedades hortícolas y saberes locales para la producción familiar : Relato de experiencia de la UPID “Semillas Hortícolas Locales” FCAyF-UNLP

Esta experiencia comenzó en 1999 a partir de la revalorización del tomate platense y del trabajo desarrollado junto a productores familiares del cinturón verde platense, que mantienen en producción variedades hortícolas locales y su conocimiento asociado. Con los años el proyecto avanzó a través de...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autores principales: May, María Paula, Ahumada, Adriana, Bartoli, Belén, Bonicatto, María Margarita, Chaves, Natalia, Garat, Juan José, Gargoloff, Natalia Agustina, Malbrán, Ismael, Matoso, Horacio Daniel, Otero, Jeremías, Signorio, Rodolfo Domingo, Salazar, María Paula, Stocco, Marina Celeste, Vera Bahima, José
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2018
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/162405
Aporte de:
Descripción
Sumario:Esta experiencia comenzó en 1999 a partir de la revalorización del tomate platense y del trabajo desarrollado junto a productores familiares del cinturón verde platense, que mantienen en producción variedades hortícolas locales y su conocimiento asociado. Con los años el proyecto avanzó a través de diferentes caminos. En el 2012 se conformó la Unidad de Promoción, Investigación y Desarrollo “Semillas Hortícolas Locales” (UPID SHL), desde donde se propuso trabajar en la multiplicación, estudio y difusión de estos cultivos en torno a tres áreas: producción, extensión e investigación. Hasta el momento se han multiplicado semillas de 11 especies, 15 variedades y 29 poblaciones, brindadas en su mayoría por viejos quinteros de la zona, custodios de tal diversidad biológica y cultural. Se procedió a la entrega de las mismas a quienes las solicitaron, con su correspondiente registro y posterior seguimiento. Se incluyeron momentos de encuentro e intercambio. Se iniciaron acciones vinculadas a la construcción de un banco de memoria, para poder sistematizar el conocimiento local y práctico asociado a su cultivo y consumo. Esta experiencia podría constituirse en el mediano plazo en una alternativa que garantice la preservación de variedades locales y la diversificación productiva de los agroecosistemas.