La Revolución Libertadora (1955-1958)

Siguiendo a Cavarozzi (2006: 9), es menester señalar que el análisis del periodo se produce en un campo específico, en un sistema político históricamente definido; que exige reconocer la complejidad de un proceso que generó una sucesión de equilibrios precarios, de los cuales la Revolución Libertado...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores principales: Sánchez, Leandro Enrique, Simonoff, Alejandro César
Formato: Libro Capitulo de libro
Lenguaje:Español
Publicado: Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (EDULP) 2010
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/139133
Aporte de:SEDICI (UNLP) de Universidad Nacional de La Plata Ver origen
Descripción
Sumario:Siguiendo a Cavarozzi (2006: 9), es menester señalar que el análisis del periodo se produce en un campo específico, en un sistema político históricamente definido; que exige reconocer la complejidad de un proceso que generó una sucesión de equilibrios precarios, de los cuales la Revolución Libertadora es el punto de partida. La insurrección cívico militar que derrocó al peronismo en 1955 no sólo puso fin al gobierno de éste, sino que tuvo bastante éxito en desarticular el modelo político prevaleciente durante los últimos diez años. La Revolución Libertadora caracterizó al régimen peronista como una dictadura totalitaria y actuó en consecuencia, esto es, enarbolando los estandartes de la democracia y la libertad, estableciendo como objetivo de su intervención restaurar el sistema de partidos y el régimen parlamentario. Objetivo que se frustró en forma recurrente. Esto es producto de las divergencias internas del frente insurrecto. Pues el derrocamiento del gobierno peronista fue promovido por un frente que incluyó todos los partidos no peronistas, los representantes corporativos de la clase media y la burguesía (urbana y rural), las Fuerzas Armadas y la Iglesia. Los miembros de este frente anti peronista persiguieron objetivos dispares, sólo nucleados durante cierto tiempo por el antiperonismo. El gobierno provisional hizo del anticomunismo el eje central de su política externa en medida comparable a lo que el antiperonismo representó en la política interna. Sobre dicha base se intentó mejorar la relación con Estados Unidos y obtener créditos internacionales para reactivar la economía interna. Perón había rechazado ser partícipe de las reglas que establecía el ingreso al nuevo orden comercial y financiero de Bretton Woods y la autodenominada “Revolución Libertadora” estaba decidida a revertir el rumbo. Es posible afirmar que esta etapa de la política exterior argentina implicaba comprobar la pérdida de preeminencia que la República Argentina había ocupado hasta 1940 como potencia regional y que el saldo de la neutralidad como política durante la Segunda Guerra Mundial implicó el avance de Brasil con fuerte apoyo de Washington.