Controladoras y penitenciarias: mujeres en los márgenes de la seguridad

Nuestro objetivo es hacer un ejercicio comparativo entre los casos de las mujeres en el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y el Control de Admisión y Permanencia (CAP). El SPB se encarga de las tareas de vigilancia, control y regulación de las cárceles de la Provincia de Buenos Aires. La poblac...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Oleastro, Inés, Cabandié, Betania Soledad
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2019
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/134396
https://memoria.fahce.unlp.edu.ar/library?a=d&c=eventos&d=Jev14048
Aporte de:SEDICI (UNLP) de Universidad Nacional de La Plata Ver origen
Descripción
Sumario:Nuestro objetivo es hacer un ejercicio comparativo entre los casos de las mujeres en el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) y el Control de Admisión y Permanencia (CAP). El SPB se encarga de las tareas de vigilancia, control y regulación de las cárceles de la Provincia de Buenos Aires. La población está dividida de forma binaria, en cárceles de mujeres y de varones. Siguiendo esta división se distribuyen las tareas que van a desarrollar las penitenciarias mujeres. En las cárceles de varones las mujeres están limitadas a hacer tareas administrativas de oficina, en la guardia, el muro, en los circuitos relacionados a la recepción de visitas a detenidos y algunos servicios especiales como puede ser la sección de perros encargada de rastrear sustancias prohibidas en ese ámbito, entre otras. Estas tareas implican restricción en el contacto con los detenidos. Por el contrario, en las cárceles de mujeres, las agentes pueden desempeñarse en todas las tareas y son además responsables del contacto cotidiano con las detenidas mujeres. El CAP es un ámbito específico de la seguridad privada que se aboca al control de las personas que circulan en espacios privados de acceso público y masivo como lo son los bares, boliches y recitales. El objetivo del CAP es mantener las condiciones necesarias para que otras actividades económicas como lo son los espectáculos masivos puedan desempeñarse en óptimas condiciones. En este ámbito de la seguridad no existen espacios diferenciales, para mujeres y varones, como en el caso de cárceles. Sí son espacios regidos por lógicas binarias respecto al género que deja para las mujeres tareas subvaloradas. Las controladoras, están específicamente encargadas del trato con otras mujeres del público, en instancias como el “cacheo”, las vallas y el control de baños de mujeres. Asimismo, y en menor medida, podemos encontrar a controladoras desempeñando otros roles como la dirección de una empresa CAP o como encargadas de seguridad de un establecimiento. Este ejercicio comparativo intenta dar cauce a investigaciones previas alrededor de las cárceles y la seguridad privada. En este sentido, existen dos puntos fundamentales que han puesto en vinculación trabajos. Por una parte, la perspectiva etnográfica desde la cual se busca abordar el problema de estudio, que privilegia los puntos de vista nativos para la reconstrucción de sentidos alrededor de las prácticas laborales y vinculares en cada espacio de trabajo. Por otra, la perspectiva de géneros que permite pensar de manera nodal la problemática del poder alrededor de las estructuras de géneros en cada espacio y territorio de estudio.