La música del siglo XX y una nueva actitud humana

Cuando el hombre culto contemporáneo quiere aproximarse, honesta y desprejuiciadamente, al conocimiento de la música de nuestro siglo cobra conciencia de lo difícil de su empeño. En particular, si compara sus posibilidades con las que le ofrecen las aperturas de las otras artes. Por ejemplo, puede l...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Gerardi, EnriqueLa música del siglo XX y una nueva actitud humana
Formato: Articulo
Lenguaje:Español
Publicado: 1970
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/131778
Aporte de:SEDICI (UNLP) de Universidad Nacional de La Plata Ver origen
Descripción
Sumario:Cuando el hombre culto contemporáneo quiere aproximarse, honesta y desprejuiciadamente, al conocimiento de la música de nuestro siglo cobra conciencia de lo difícil de su empeño. En particular, si compara sus posibilidades con las que le ofrecen las aperturas de las otras artes. Por ejemplo, puede leer las obras literarias más importantes de la producción contemporánea. O en el mundo de la plástica tiene a su disposición excelentes libros con reproducciones aún más excelentes. Pero si quiere informarse sobre música descubre que el material es muy escaso. Aún suponiendo que sea capaz de leer una partitura, tanto la música impresa nueva como los libros sobre esa nueva música son raros. En verdad, la información sobre música no se obtiene leyendo libros o partituras, sino oyendo música. Pero entonces, qué posibilidades tiene el oyente medio para frecuentar la música contemporánea. Realmente, muy pocas. Esa música nueva no aparece en el repertorio corriente de los conciertos. Si recorremos el catálogo de discos difícilmente encontramos grabaciones de la nueva producción. En el campo de la enseñanza, un dominio profesional donde el estudio y la investigación deberían comprender todos los estilos de todas las épocas, los programas se integran y se reducen a obras de los siglos XVIII y XIX. De esta manera el círculo se cierra: los intérpretes sólo tocan la música que conocen y los oyentes sólo aceptan y piden, también, la música que conocen. En descargo del oyente podemos señalar que es la única música que tiene a su disposición. Como primera conclusión parecería que la curiosidad y el espíritu de aventura que caracterizan al hombre del siglo XX están ausentes del universo musical. El intérprete y el oyente tradicionales parecen haber dado la espalda al mundo sonoro actual y dan la sensación de vivir sordos al canto de sus contemporáneos. A pesar de esta indiferencia los creadores musicales participan y viven en ese estado de ebullición y búsqueda que es el signo de nuestro mundo intelectual. Y producen y están produciendo obras que por su misma fuerza, por su mismo carácter testimonial poco a poco desbordan los ámbitos de las élites y comienzan a llegar a las nuevas generaciones, no prejuiciadas v hambrientas de un canto nuevo. La música del siglo XX se ha desarrollado en tres estratos o capas simultáneas: tradicionalista, de renovación del lenguaje y de renovación del material sonoro.