Apología y apoteosis en <i>Helena</i> de Eurípides

<i>Helena</i> de Eurípides ha sido leída como una tragedia <i>sui generis</i>, incluso cercana a una comedia de enredo cuyo contenido mítico la aproxima a la novela helenística. Aunque la versión mítica escogida por Eurípides era conocida en la época, no resultó, por supuesto...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Nusch, Carlos Javier
Formato: Objeto de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2019
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/117941
http://jornadasecym.fahce.unlp.edu.ar/ix-jornadas-2019/actas/Nusch.pdf
Aporte de:
Descripción
Sumario:<i>Helena</i> de Eurípides ha sido leída como una tragedia <i>sui generis</i>, incluso cercana a una comedia de enredo cuyo contenido mítico la aproxima a la novela helenística. Aunque la versión mítica escogida por Eurípides era conocida en la época, no resultó, por supuesto, la más difundida o la que más tarde sería consagrada por la tradición como la versión clásica del mito de Helena; esto es, que Helena fue raptada por Paris (con mayor o menor grado de resistencia por su parte) y que luego de la guerra de Troya fue perdonada por Menelao y vivieron juntos hasta la muerte de ambos. Ya Estesícoro en su <i>Palinodia</i> presenta a una Helena que habría sido reemplazada por el εἴδωλον al llegar a Egipto y habría permanecido allí. Este trabajo se propone indagar cómo ciertos conceptos funcionan en el nivel textual y configuran tópicos en el discurso de defensa de Helena. En un diálogo con la tradición literaria, estos términos específicos relativos al lecho y el acto sexual, como λέχος, λέκτρον, εὐνή, y γάμος y otros relacionados a la fama y renombre del personaje, como λóγος, ὄνομα, πράγματα y ἔργα, contribuyen a otorgar sentido al todo orgánico de la obra. Estructurados en atención al desdoblamiento entre realidad y discurso que propicia la existencia del εἴδωλον, estos conceptos se vuelven elementos centrales en la argumentación de la protagonista. La defensa de Helena no es solo discursiva sino que requiere la acción: el desagravio entonces culmina en su apoteosis y esta permite al lector moderno apreciar la tragedia como un todo orgánico.