Usos del cuerpo en el autismo: Donna Williams

El presente artículo se inscribe en el proyecto de investigación I+D en curso (S049) dirigido por la esp. prof. María Cristina Piro denominado “Cuerpo, época y presentaciones sintomáticas actuales: Interrogantes y desafíos en psicopatología infanto-juvenil”. Se parte del interés que suscita la prese...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Sosa, Martín, Piro, María Cristina
Formato: Articulo
Lenguaje:Español
Publicado: 2019
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/114407
https://revistas.unlp.edu.ar/AnuarioPsicologia/article/view/9806
Aporte de:SEDICI (UNLP) de Universidad Nacional de La Plata Ver origen
Descripción
Sumario:El presente artículo se inscribe en el proyecto de investigación I+D en curso (S049) dirigido por la esp. prof. María Cristina Piro denominado “Cuerpo, época y presentaciones sintomáticas actuales: Interrogantes y desafíos en psicopatología infanto-juvenil”. Se parte del interés que suscita la presentación del cuerpo en el autismo desde una perspectiva clínica, psicoanalítica y psicopatológica. En un trabajo anterior (Piro, Martin & Sosa, 2017), se demarcaron al menos dos posturas bien diferenciadas en torno al abordaje del cuerpo en el psicoanálisis de orientación lacaniana en el autismo: las que sostienen que el sujeto autista no tiene un cuerpo y las que argumentan que el cuerpo que testimonian armarse es un neoborde, un límite casi corporal, infranqueable. El cuerpo del autista, en palabras de Jean-Claude Maleval (2011), es una barrera autosensual generada por estimulaciones como movimientos rítmicos, balanceos, que separan su realidad perceptiva del mundo exterior cuando este se hace demasiado insistente. Es desde esta última línea que se abordará la particular solución en torno al cuerpo construida por Donna Williams (2012), una autista adulta de alto rendimiento diagnosticada como tal a los 26 años de edad. Williams (2012) es una de las autistas más conocidas en ámbitos académicos y de divulgación por su testimonio de autotratamiento, desarrollado en libros y conferencias alrededor del mundo. Ya en sus recuerdos de infancia da cuenta de lo que para ella era una “gran nada negra” asociada a una sensación de muerte, la cual se evidenciaba en estallidos de angustia con un correlato fenoménico a nivel del cuerpo: alaridos que salían de su garganta, silencios “vegetativos”, sentimientos de que sus piernas corrían de un lado a otro, temblores y excitaciones motrices. Se intentará precisar la particular solución que Williams (2012) se construye para apaciguar estos fenómenos, ligada a dos compañeros imaginarios que llama Willie y Carol. Asimismo, es de destacar que en sus últimos testimonios la autora describe las sensaciones que le generaba dar sus discursos, lo cual confluye en la pregunta acerca de cómo fundar una enunciación asumida como propia (Maleval, 2011). Al respecto, describirá una ocasión en la que habla en público diciendo que sus palabras no le respondían, que su cabeza perdió el control de las palabras, que sus ojos se abrían como platos al tratar de encontrar un modo decir adecuado y que su elocución había sido lenta (Maleval, 2011: 113). Se esbozará la pregunta sobre la eficacia de tal autotratamiento y se intentará responderla realizando un contrapunto con bibliografía específica en el marco del psicoanálisis de orientación lacaniana.