La clínica en lo social

Ya Sigmund Freud (2013) decía, al hablar de la identificación, que no es posible establecer una división demasiado tajante entre psicología individual y psicología social. Esta idea es retomada por Jacques Lacan, al decir que el sujeto se constituye en un Otro que lo preexiste y del cual toma los si...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: González, Pablo Alejandro
Formato: Articulo
Lenguaje:Español
Publicado: 2019
Materias:
Acceso en línea:http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/114372
https://revistas.unlp.edu.ar/AnuarioPsicologia/article/view/9788
Aporte de:SEDICI (UNLP) de Universidad Nacional de La Plata Ver origen
Descripción
Sumario:Ya Sigmund Freud (2013) decía, al hablar de la identificación, que no es posible establecer una división demasiado tajante entre psicología individual y psicología social. Esta idea es retomada por Jacques Lacan, al decir que el sujeto se constituye en un Otro que lo preexiste y del cual toma los significantes por los cuales se hará representar. Cada época ofrece sus significantes privilegiados y coagula ciertas significaciones. Por otra parte, en los años 70, Lacan inventa una maquinaria que permite pensar –más que la relación del sujeto con “lo social” como un todo– los diferentes modos de lazo social. A estos modos de lazo social los llama “discursos” y sostiene que hay fundamentalmente 4, a los cuales luego les agrega un quinto, que es, estrictamente hablando, un pseudodiscurso, el capitalista. Asimismo, Jacques-Alain Miller propone que una civilización “es un sistema de distribución del goce a partir de semblantes (…), una repartición sistematizada de los medios y las maneras de gozar” (Miller, 2013). Y, retomando al Lacan de “Los complejos familiares en la formación del individuo”, agrega que el Edipo no se funda fuera de una relatividad sociológica y que la función del padre está ligada a la prevalencia de una determinación social, la de la familia paternalista (Miller, 2013). La civilización freudiana, la del Otro que existe, la del Edipo, producía síntomas que se relacionaban con la prohibición del goce, con el deber, etc.; la civilización contemporánea más bien condena al sujeto a la caza del plus de gozar (Miller, 2013). En esta civilización contemporánea, el síntoma paradigmático es la toxicomanía. La identificación, los discursos como modos de lazo social y la caída del Otro, del padre y del Edipo en la civilización contemporánea son tres vectores que nos permiten pensar que la clínica de ninguna manera es independiente de “lo social”.