Fideicomiso inmobiliario

Durante décadas y hasta fines de 1993 no existió el crédito hipotecario para la adquisición de viviendas. Su desarrollo ocurrió posteriormente pero tras la crisis de diciembre de 2001 asistimos nuevamente a la desaparición de la financiación tradicional no sólo para el comprador final de las unidade...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor principal: Santín, Matías Fernando
Otros Autores: Driban, Osvaldo
Formato: informe técnico report
Lenguaje:Español
Publicado: Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas 2010
Materias:
Acceso en línea:http://bibliotecadigital.uda.edu.ar/96
Aporte de:Biblioteca Digital de la Universidad del Aconcagua (UDA) de Universidad del Aconcagua - Mendoza Ver origen
Descripción
Sumario:Durante décadas y hasta fines de 1993 no existió el crédito hipotecario para la adquisición de viviendas. Su desarrollo ocurrió posteriormente pero tras la crisis de diciembre de 2001 asistimos nuevamente a la desaparición de la financiación tradicional no sólo para el comprador final de las unidades, sino también para los desarrolladores-constructores de proyectos inmobiliarios. La construcción, madre de industrias y generadora de empleo y uno de los puntales del crecimiento económico, no puede ni debe depender sólo del mercado financiero para apalancar proyectos inmobiliarios. En el mundo y desde hace ya años los desarrollos productivos, como los inmobiliarios, son provistos de capital en primer lugar por el mercado secundario de capitales -esto es, por los fondos de jubilación y pensiones, y los fondos de inversión-, desplazando de ese lugar al mercado financiero. Hoy contemplamos sorprendidos la utilización en forma progresiva de una herramienta jurídica como el fideicomiso, que permite estructurar los más diversos negocios brindando seguridad a las partes que participan de la operación. En un país, que por el Código Civil es de patrimonio universal -esto significa que todos los bienes y derechos de una persona están englobados en un solo patrimonio-, si la persona quiebra, arrastra todos sus bienes. El fideicomiso vino a crear una excepción al patrimonio universal, permitiendo la creación de un patrimonio separado, por un tiempo y objeto determinado, por lo tanto el negocio estructurado en un patrimonio separado no es alcanzado por la quiebra o concurso de las partes intervinientes. Se logró crear ese patrimonio separado mediante la transferencia fiduciaria de los bienes necesarios para el armado del negocio específico. En el negocio inmobiliario, por ejemplo, los bienes serían el terreno, el proyecto, los derechos de obra, el know how del desarrollador, la utilidad del constructor y el dinero. Esto permite desarrollar y financiar con fondos privados proyectos al costo, con compradores que ven en la protección jurídica que brinda la figura, tranquilidad, respaldo y transparencia. El objetivo principal de este trabajo es desarrollar un análisis de la figura del fideicomiso inmobiliario y en un principio revelar sus grandes fortalezas y ventajas para poder frenar o sortear posiblemente la mayor barrera que tiene este instrumento para continuar su auge, que es el desconocimiento por parte de la gente de esta reciente figura legal. En segundo lugar, el presente trabajo intenta profundizar sobre la problemática contractual del fideicomiso inmobiliario, otra posible barrera hacia su proliferación, ya que en su corta trayectoria práctica se han podido observar contratos con grandes deficiencias producto en parte del desconocimiento conceptual de la figura. Para concluir se aporta un análisis contable del fideicomiso, acompañado posteriormente con algunas consideraciones generales en el ámbito impositivo.