Intervención de la víctima en el proceso penal como querellante particular

Cuando se comete un delito el primer perjudicado es la víctima, por ello en la antigüedad la venganza era el medio para procurar su reparación tanto moral como material. Los excesos o defectos de este método, sumado a factores de poder, fueron causas por las cuales los sistemas jurídicos en la mayor...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Peñasco, Pablo Guido
Otros Autores: Fuentes, Marcelo .
Formato: Tesis doctoral publishedVersion Tesis de Doctorado
Lenguaje:Español
Publicado: Facultad de Psicología 2015
Materias:
Acceso en línea:http://bibliotecadigital.uda.edu.ar/492
Aporte de:Biblioteca Digital de la Universidad del Aconcagua (UDA) de Universidad del Aconcagua - Mendoza Ver origen
Descripción
Sumario:Cuando se comete un delito el primer perjudicado es la víctima, por ello en la antigüedad la venganza era el medio para procurar su reparación tanto moral como material. Los excesos o defectos de este método, sumado a factores de poder, fueron causas por las cuales los sistemas jurídicos en la mayoría de los países de cultura occidental, ejercieron la expropiación del conflicto penal originado con motivo de su comisión. Así el estado asumió la potestad punitiva y para lograr su mejor aplicación, se fue desarrollando el derecho penal como una ciencia jurídica ocupada del ejercicio del poder sancionador, a tal extremo que se olvidó de la víctima. Frente a esta situación de olvido, es necesario considerar porqué y para qué existe el Derecho Penal. Así, esta rama jurídica del derecho tiene una función metafísica que consiste en la realización de un ideal de justicia (es un instrumento del valor justicia), y por otro lado, una función social, por la prevención del delito con miras a proteger ciertos intereses sociales reconocidos por el derecho positivo como bienes jurídicos; en este sentido es un instrumento socialmente útil. Así, el derecho penal es uno de los medios más fuertes y formalizados del control social tendientes a la paz y la convivencia armónica de los ciudadanos. La doctrina entonces habla de la función metafísica (de justicia) y social (protección de bienes jurídicos), del medio para cumplir esta función que es el control social formalizado con el derecho penal, de la prevención y del estado social y democrático de derecho como organización social que permite un sistema penal que debe contener y reducir el poder punitivo (Zaffaroni, 2010), para impulsar el progreso del estado constitucional de derecho, donde las personas que sufren perjuicios por consecuencia del delito, deben ser consideradas a efectos de restablecer la paz social rota por la comisión del injusto penal.