Memoria, violencia lineal y pena moral : narrativas de la masacre de Trujillo

Narrar la vida, el dolor, el sufrimiento de miles de personas profundamente afectadas por el largo conflicto armado que vive Colombia, es necesario para dar cuenta de lo ocurrido, dejar la constancia histórica de la existencia de esos hechos y más aún, ante una sociedad y un establecimiento negacion...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: González Ríos, Daniela - Autor/a, Acevedo Nossa, Stefanía - Autor/a, Andrade Salazar, Jose Alonso - Autor/a, Buitrago Saldarriaga, Laura Michel - Autor/a
Formato: Text publishedVersion Libro
Lenguaje:Spa
Publicado: Editorial Kavilando 2019
Materias:
Acceso en línea:http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/collect/co/co-081/index/assoc/D14078.dir/0.pdf
Aporte de:Red de Bibliotecas Virtuales de Ciencias Sociales (CLACSO) de Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales Ver origen
Descripción
Sumario:Narrar la vida, el dolor, el sufrimiento de miles de personas profundamente afectadas por el largo conflicto armado que vive Colombia, es necesario para dar cuenta de lo ocurrido, dejar la constancia histórica de la existencia de esos hechos y más aún, ante una sociedad y un establecimiento negacionista. Pero allí no concluye la tarea, debemos transitar hacia la comprensión de lo ocurrido, indagar por las razones reales, por qué y para qué, las razones últimas de que los beneficiados sean personas, empresas, sectores políticos, militares. Comprender para transformar esa sociedad, develar sus autores, identificar esas dinámicas que como sociedad debemos evitar, una verdad que permita reconciliarnos como acción ético-política de no permitir que esas condiciones, lógicas y dinámicas se repitan. Esa es la razón última de vernos la cara, reconocer y acordar el nunca más. Hoy la realidad parece girar pendularmente hacia constantes picos de violencia, que parecieran no tener explicación, nuevos ciclos de asesinatos de líderes, exterminio de procesos, reorganización de grupos armados, el posicionamiento de una cultura del miedo, del engaño, de la negación; hoy regresan estas condiciones aún y habiendo logrado firmar un importante Acuerdo de Paz. Pareciera ser entonces, que no se ha logrado hacer la tarea de indagar por lo esencial, por esas causas, por esas explicaciones de fondo, por esa verdad-verdadera que permita mover la voluntad decidida para transformar las lógicas que han permitido un país inequitativo, injusto, desigual, violento. Ahora bien, la presente obra, derivada de una investigación en territorio, resalta el lugar central de los relatos de los protagonistas, de las víctimas, en tanto la obra nace y se estructura desde dichos relatos. Los autores centran su mirada en un hecho emblemático y lamentable en Colombia, la masacre de Trujillo, Valle, presentando hallazgos importantes de su proceso de investigación, resaltando categorías no ahondadas como la “violencia lineal” y la “pena moral”, ese padecimiento que persiste como certeza de muerte y desesperanza ante la vida, sobre ese deterioro físico y mental que siguen sufriendo los sobrevivientes de esta dura y sostenida guerra interna, esos diversos malestares trenzados de forma dañina en la vida cotidiana. Resalta, además, lo relativo del perdón asociado este, a la elección y no a la obligación, por el hecho de confrontar al perpetrador. En este sentido, se va tejiendo un relato que permite al lector afirmar, sin lugar a dudas, que la masacre en Trujillo es la representación de una violencia anterior y lineal, adherida a las representaciones del poder y estructurada desde una lógica excluyente en el ámbito político. Acá, como en casi todo el país, la relación poder-intereses y violencia, es esencial en tanto el lugar que en los hechos, tienen las castas gamonales que extendieron, a través del tiempo, su influencia y poder en nuevos caudillos y asesinos, por el origen inusual-delictivo de los fundadores del municipio de Trujillo, así mismo, resalta la violencia y sevicia instalada por dichos grupos armados al servicio de poderes regionales y del narcotráfico, todo bajo el amparo y empuje de unas fuerzas armadas roídas por la corrupción. Se suma a ello la lógica del olvido social y la generación de una cultura que naturalizó lo inaceptable. La violencia en el municipio de Trujillo instaló un terror flotante en el ambiente, inscribiendo la muerte como consecuencia directa de la violencia, al tiempo que, una creciente crisis económica y moral, aspectos que marcan las vidas de las víctimas, pero que también los alientan a resistir en, a través y más allá de sus crónicas y experiencias vitales. (p.168) Será entonces, un imperativo ético-político y académico, seguir ahondando en lo que nos ocurre como sociedad, el por qué nos ocurre, esto para caminar sobre verdades verdaderas que nos cohesionen como sociedad y desde una perspectiva crítica, desde cada lugar, cada territorio, cada apuesta, transformar nuestro pendular retorno a la violencia.