Ciencia, sexo y reproducción humana en dos distopías: "Un mundo feliz" de Aldous Huxley y "El cuento de la criada" de Margaret Atwood

Las actitudes del estado ante el sexo, la concepción, el nacimiento y las ciencias biológica y médica en dos novelas distópicas, Un mundo feliz (Brave New World), de Aldous Huxley y El cuento de la criada (The Handmaid's Tale), de Margaret Atwood, plantean importantes cuestiones acerca del pape...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor principal: Ortiz, Luis Alfredo
Formato: Artículo revista
Lenguaje:Español
Publicado: Centro de Investigaciones de la Facultad de Lenguas (CIFAL), Facultad de Lenguas, Universidad Nacional de Córdoba. Avenida Enrique Barros s/n, Ciudad Universitaria. Córdoba, Argentina. Correo electrónico: revistacylc@lenguas.unc.edu.ar 2011
Acceso en línea:https://revistas.unc.edu.ar/index.php/CultyLit/article/view/13753
Aporte de:
Descripción
Sumario:Las actitudes del estado ante el sexo, la concepción, el nacimiento y las ciencias biológica y médica en dos novelas distópicas, Un mundo feliz (Brave New World), de Aldous Huxley y El cuento de la criada (The Handmaid's Tale), de Margaret Atwood, plantean importantes cuestiones acerca del papel de la ciencia en la estabilidad política y demográfica de los regimenes creados en ambas ficciones. A ello se agrega, al evaluar las relaciones entre el poder y la ciencia médica en la novela de Atwood, la inevitable reflexión acerca de ciertas actitudes de algunos movimientos feministas actuales ante la medicina, que exhiben, paradójicamente, sorprendentes coincidencias con la ideología religiosa fundamentalista de cierta derecha estadounidense. Tanto la República de Gilead de la obra de Atwood, como el Estado Mundial del libro de Huxley, dependen para su supervivencia del mantenimiento de la cantidad apropiada de habitantes, algo que ambos tratan de asegurar por métodos antitéticos. Lo que no resulta paradójico es que el lema del Estado Mundial "Comunidad, Identidad, Estabilidad" resuma también perfectamente el desiderátum de Gilead y quizá el de todo régimen totalitario.