Un Monstruo Melancólico: un análisis psicoanalítico del Drácula de Coppola
El presente ensayo analiza la caracterización del Drácula de Francis Ford Coppola desde una perspectiva psicoanalítica y ética, integrando las teorías de Freud, Lacan y Leclaire. A diferencia de la novela original de Bram Stoker, en la cual el conde vampírico carece de un trasfondo psicológico compl...
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| Autor principal: | |
|---|---|
| Formato: | Artículo revista |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad
2026
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://revistas.unc.edu.ar/index.php/eticaycine/article/view/52500 |
| Aporte de: |
| Sumario: | El presente ensayo analiza la caracterización del Drácula de Francis Ford Coppola desde una perspectiva psicoanalítica y ética, integrando las teorías de Freud, Lacan y Leclaire. A diferencia de la novela original de Bram Stoker, en la cual el conde vampírico carece de un trasfondo psicológico complejo, la versión fílmica de Coppola presenta a un héroe caído, marcado por la pérdida de su amada y la subsecuente renuncia a la ley divina. Esta resignificación del personaje permite leerlo como un ser melancólico, atrapado en el duelo no resuelto y privado de la posibilidad de morir. Siguiendo la distinción freudiana entre duelo y melancolía, Drácula permanece fijado al objeto perdido, sin poder liberarse de su ausencia. Lacan y Leclaire aportan nuevas dimensiones: la ausencia de reflejo en el espejo simboliza la imposibilidad de una identidad unificada, mientras que la negación de la función paterna y de la ley simbólica forja un universo sin límites morales. La inmortalidad se erige como una metáfora de la suspensión de todo horizonte ético, dejando al vampiro desprovisto de responsabilidad y atrapado en la compulsión repetitiva del deseo irrealizable. Este análisis sitúa el mito vampírico en un diálogo contemporáneo con otras obras, mostrando que la figura del vampiro sigue siendo un prisma válido para explorar las tensiones entre vida, muerte, amor, deseo y ley. Así, el Drácula de Coppola emerge como un potente arquetipo cultural para reflexionar acerca de la condición humana, la aceptación de la finitud y la constitución del orden moral. |
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