Movilización católica en Córdoba, el Congreso Eucarístico Diocesano de 1933

En octubre de 1933 se celebró en la ciudad de Córdoba el Congreso Eucarístico Diocesano, como preparación al Congreso Eucarístico Internacional que se realizaría en Buenos Aires al año siguiente. Comenzó el día 22 de octubre y culminó el día 29 con una gran procesión por las calles de la ciudad que...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Burgos, María Beatriz
Formato: conferenceObject
Lenguaje:Español
Publicado: 2021
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11086/22133
Aporte de:Repositorio Digital Universitario (UNC) de Universidad Nacional de Córdoba Ver origen
Descripción
Sumario:En octubre de 1933 se celebró en la ciudad de Córdoba el Congreso Eucarístico Diocesano, como preparación al Congreso Eucarístico Internacional que se realizaría en Buenos Aires al año siguiente. Comenzó el día 22 de octubre y culminó el día 29 con una gran procesión por las calles de la ciudad que contó con la participación de colegios, agrupaciones católicas, autoridades eclesiásticas, civiles y militares. El Congreso fue un auténtico movimiento de masas que de acuerdo con el diario católico Los Principios movilizó 100.000 personas en la procesión final. A lo largo de ocho días abarcó distintos tipos de celebraciones, jornadas eucarísticas (para hombres y mujeres), misas, reuniones diferenciadas por sexo, conferencias y asambleas. El encuentro contó con la asistencia del Nuncio Apostólico, Monseñor Cortesi, presencia que le otorgó un significativo realce. La celebración del Congreso fue dispuesta mediante una Carta Pastoral del Obispo Diocesano, Monseñor Fermín Laffite, con fecha del 3 de junio de 1933 y publicada el día 4 en Los Principios. Entre los motivos señalados para la organización del Congreso se destacaba la necesidad de prepararse espiritualmente para el XXXII Congreso Eucarístico Internacional, celebrar el Año Santo establecido en conmemoración del 19° centenario de la pasión y muerte de Jesucristo y rendir homenaje a la Eucaristía en una época señalada por el egoísmo destructor o estéril, y causa fundamental de gran parte de sus enormes desvaríos. Este evento fue más que una preparación para el Congreso Internacional, constituyó además la ocasión para que la iglesia cordobesa hiciera un descomunal despliegue de fuerzas y dejara claramente sentado su carácter de actor protagónico. El Congreso demostró la capacidad de una aceitada organización y fundamentalmente de movilización de gente. Acciones que se vieron potenciadas por un adecuado y productivo uso de los medios de comunicación y difusión. Marcó un estilo de movilización propio de la cultura de masas en la que el catolicismo había ganado experiencia en las décadas previas y fue la ocasión para que entraran en escena con toda su vitalidad las multitudes católicas cordobesas. El éxito del Congreso implicó un importante reconocimiento, en 1934 el Papa Pío XI, por Bula Nobilis Argentinae Nationis, elevó la Diócesis de Córdoba a Metropolitana asignándole como sufragáneas a las Diócesis de La Rioja y Río Cuarto, creadas por el mismo acto pontificio. El obispo Monseñor Fermín Laffite fue consagrado arzobispo, recibió la dignidad el 25 de julio de ese año y Monseñor Cortesi le impuso el palio el 9 de junio de 1935. En este trabajo nos interesa reconstruir cómo se dieron las diferentes instancias de preparación del evento y cómo esto repercutió en el éxito de los resultados. A su vez, consideramos valioso observar la participación que tuvieron tres asociaciones católicas para obreros presentes en la ciudad de Córdoba: los Artesanos de San José, Asociación Obrera de la Sagrada Familia y Círculo Católico de Obreros (CCO). Estas entidades tenían por objetivo sustraer a los trabajadores de los peligros que entrañaban las ideologías de izquierda y encauzarlos a través de diversas actividades: entretenimiento, educación, mutualismo y por supuesto enseñanza de los valores morales y religiosos. Consideramos que la experiencia que estas instituciones y sus dirigentes tenían en la organización de actos masivos, en los que la planificación le ganaba terreno a la espontaneidad, contribuyó para que directivos de estas asociaciones desempeñaran funciones relevantes en el Congreso.