Patrones y barreras de consumo de frutas y hortalizas en jóvenes universitarios

Introducción: El consumo de frutas y hortalizas es un reconocido factor protector para enfermedades crónicas, principales causantes de morbilidad y mortalidad en el mundo. La OMS recomienda un consumo mínimo de 5 porciones diarias entre frutas y hortalizas. Sin embargo, los últimos estudios epide...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Figueroa, María Julia, Funes, Sofía, Huaiquil, María Gracia
Otros Autores: Defagó, María Daniela
Formato: bachelorThesis
Lenguaje:Español
Publicado: 2019
Materias:
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/11086/12775
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Descripción
Sumario:Introducción: El consumo de frutas y hortalizas es un reconocido factor protector para enfermedades crónicas, principales causantes de morbilidad y mortalidad en el mundo. La OMS recomienda un consumo mínimo de 5 porciones diarias entre frutas y hortalizas. Sin embargo, los últimos estudios epidemiológicos muestran un bajo consumo de este grupo especialmente en la población más joven. Objetivo: Analizar el patrón alimentario de frutas y hortalizas y las principales barreras para su consumo, en jóvenes estudiantes de 18 a 28 años de edad de ambos sexos, pertenecientes a la UNC. Diseño Metodológico: Estudio descriptivo simple correlacional, de corte transversal. La recolección de datos se realizó a través de una encuesta estructurada. Participaron 300 estudiantes que asistieron a la Dirección de Salud de la UNC. Se aplicó el test de Chi2 y un modelo multivariado de regresión logística para analizar la relación entre el consumo y las diferentes características estudiadas. Resultados: El 86% de la población no cumplió con las recomendaciones de consumo de frutas y hortalizas, siendo significativamente más elevado en mujeres que en hombres (p<0,05). Las principales barreras fueron la falta de hábito de consumo y el olvido de la compra. A través del modelo de regresión logística se observó una asociación entre el sexo y el consumo de las 5 raciones diarias, el OR fue 0.47, es decir por cada unidad de cumplimiento de la recomendación en mujeres, hubo 0,47 cumplimento de la recomendación en hombres (p=0,05). Conclusión: Las barreras de consumo detectadas son modificables, lo que facilitaría el desarrollo de políticas universitarias de salud integral, efectiva y sustentable, donde se promueva y facilite una alimentación adecuada, con especial énfasis en la prevención de enfermedades crónicas.