| Notas: | “Treinta años es mucho y se ha recorrido un camino sinuoso, con muchos aprendizajes, que obligan a dejar de lado las opciones fáciles, como buscar restituir presuntos pasados gloriosos –que mostraron no serlo para todos– y pensar con audacia en el futuro que se quiere legar a las nuevas generaciones. Ni igual que siempre, ni completamente alterada -escribe la investigadora Myriam Southwell en el texto introductorio- la escuela es también hija de su tiempo, y ésa es siempre una buena noticia”. |