El solitario /

Jacques Vauthier, el protagonista de esta novela, es ciego, sordo y mudo. La expresión de sus rostro y su constitución hercúlea, unidos a las modalidades que le impone la falta del oído, de la vista y de la palabra, contribuyen a darle un aspecto terrible, rayano en lo bestial. A bordo del barco en...

Descripción completa

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Des Cars, Guy, 1911-1993
Otros Autores: Echeverría, Irma Raquel (tr.)
Formato: Libro
Lenguaje:Español
Publicado: Buenos Aires : Emecé Editores, 1952.
Colección:Grandes Novelistas: la novela actual en el mundo
Materias:
Aporte de:Registro referencial: Solicitar el recurso aquí
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245 1 3 |a El solitario /   |c Guy Des Cars; traducción de Irma Raquel Echeverría. 
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300 |a 246 p. ;  |c 19 x 13 cm. 
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520 |a Jacques Vauthier, el protagonista de esta novela, es ciego, sordo y mudo. La expresión de sus rostro y su constitución hercúlea, unidos a las modalidades que le impone la falta del oído, de la vista y de la palabra, contribuyen a darle un aspecto terrible, rayano en lo bestial. A bordo del barco en que Vauthier regresa de los Estados Unidos con su esposa, se ha producido un asesinato. Cuando la policía toma cartas en el asunto, Vauthier confiesa ser el autor del crimen. Sin embargo, algo extraño hay en tan espontánea y sorprendente declaración. Entonces se inicia un admirable estudio psicológico, a través del cual Guy des Cars muestra al lector cómo es posible establecer una completa comunicación espirituall y afectiva, con aquel ser blindado a todas las vías que vinculan a los hombres por los ojos, la palabra y el oído. Presenciamos así los penosos esfuerzos del abogado Víctor Deliot para establecer una comunicación íntima entre defensor y defendido, y de qué manera éste emerge poco a poco en su identidad verdadera, de la áspera envoltura a que le tiene sometido el destino. Uno de los más altos méritos de este libro es el realismo que manifiesta en todas las situaciones y que en manos de un autor menos diestro derivarían hacia lo inverosímil. Pero Guy des Cars las sortea con mano segura, al punto de que el lector vive positivamente las alternativas de la trama, tanto en el aspecto judicial del caso, como en las relaciones de Jacques Vauthier con los personajes de esta novela excepcional.  
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