El despertar de la criada: erotismo y corporalidad

Sobre: Cuando en 1887 Eduardo Sívori –en un gesto intencionalmente controversial– envió al Salón de París la pintura Le lever de la bonne (El despertar de la criada), la crítica recibió la obra de forma despiadada y elogiosa a la vez. A pesar de rescatar la corrección del dibujo, la verdad del color...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Schönfeld, Soledad
Otros Autores: Dámaso Martínez, Carlos
Formato: Reseña
Lenguaje:Español
Publicado: 2016
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.una.edu.ar/handle/56777/660
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Descripción
Sumario:Sobre: Cuando en 1887 Eduardo Sívori –en un gesto intencionalmente controversial– envió al Salón de París la pintura Le lever de la bonne (El despertar de la criada), la crítica recibió la obra de forma despiadada y elogiosa a la vez. A pesar de rescatar la corrección del dibujo, la verdad del colorido y la solidez de la ejecución, la temática elegida –como era de esperarse– no suscitó el mismo tipo de comentarios. Innumerables censuras generó esta señora desnuda, de quien cuestionaron sus pechos caídos, su pelo en desorden y hasta su dudosa limpieza. Otras reprobaciones giraron en torno de su “miserable” cama de hierro, la “inmundicia” de sus medias, la “negrura” de su piel y hasta la “vulgaridad” de su clase, puesto que no se trata de cualquier mujer: es sirvienta, o mejor dicho trabajadora, y su cuerpo no es más que el reflejo de su propia vida.