Implementación del uso de una harina alternativa en un producto apto para celíacos
Fil: La celiaquía es una enfermedad crónica que afecta tanto adultos como a niños, con una prevalencia que va en aumento año tras año. Una vez que es diagnosticada, los celíacos tienen que realizar una dieta libre de gluten, y para lograrlo es necesario que se mantengan informados sobre los alimento...
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| Autor principal: | |
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| Otros Autores: | |
| Formato: | Tesis de grado Trabajo final de grado acceptedVersion |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Universidad FASTA. Facultad de Ciencias Médicas
2011
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | http://dspace.ufasta.edu.ar/handle/123456789/19129 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Fil: La celiaquía es una enfermedad crónica que afecta tanto adultos como a niños, con una prevalencia que va en aumento año tras año. Una vez que es diagnosticada, los celíacos tienen que realizar una dieta libre de gluten, y para lograrlo es necesario que se mantengan informados sobre los alimentos permitidos y las formas de preparación de los mismos para evitar la contaminación cruzada, concientizarse a que deben cuidarse por el resto de su vida. La harina de legumbres es una buena opción para que incluyan en su dieta porque no posee gluten, siempre y cuando consuman las marcas permitidas porque pueden haberse contaminado en la manipulación.
Actualmente, gracias que se aprobó la Ley celíaca comenzaran a sentirse incluidos dentro de la sociedad, con derechos como todos, entre éstos el acceso a los alimentos, que son casi cuatro veces mas costosos, muchas veces sin rotulación y otras difíciles de conseguir.
El objetivo del trabajo es implementar el consumo de harina de garbanzos en un producto apto para celíacos, y así incorporar una alternativa a su alimentación monótona y restringida. A su vez incorporar un producto que aporta calidad nutricional, un costo similar a los tradicionales alfajores de maicena, pero con un sabor nuevo y una textura agradable, similar al alfajor antes mencionado.
Las estadísticas mundiales comparan a esta enfermedad con un témpano, aludiendo que el 70% de los enfermos aún no saben que lo son, apenas solo un 30% de los celíacos están diagnosticados. Los profesionales de la salud nos encargamos de enseñar a tomarla como un estilo de vida, un camino a recorrer acompañados de la familia, compartiendo nuevos sabores, aromas y textura en cuanto a lo alimenticio, ayudándolos a tener una convivencia amónica con el entorno. Cuanto mas sepamos acerca de lo que nos pasa, tendremos menos miedo y mejor conocimiento para decidir como afrontar una condición.
Por lo tanto hay que seguir trabajando para estimular la integración social del celíaco y la educación alimentaria, estimular la investigación y el desarrollo de alimentos, y esperar a que se haga cumplir la nueva legislación, para que las obras sociales reconozcan a la celiaquía en sus políticas de trabajo y la incorporen a sus actividades y prioridades, y ayudar a que la población sin recursos también tenga acceso tanto al diagnóstico, como al tratamiento y su seguimiento.
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