El martyrion apostólico en las epístolas paulinas

El anuncio de la "buena nueva" tiene su origen en una apokálypsis divina: la que revela el plan divino de salvación en Cristo. El Evangelio es así el lógos Zeou, y tiene a Cristo como contenido: a Cristo tal cual es en el plan divino "es decir como lazo viviente entre el cielo y la ti...

Descripción completa

Guardado en:
Detalles Bibliográficos
Autor principal: Aduriz, J.
Formato: Artículo revista
Lenguaje:Español
Publicado: Colegio Máximo de San José. Facultad de Filosofía y Teología 2019
Acceso en línea:https://revistas.bibdigital.uccor.edu.ar/index.php/CF/article/view/4421
Aporte de:
Descripción
Sumario:El anuncio de la "buena nueva" tiene su origen en una apokálypsis divina: la que revela el plan divino de salvación en Cristo. El Evangelio es así el lógos Zeou, y tiene a Cristo como contenido: a Cristo tal cual es en el plan divino "es decir como lazo viviente entre el cielo y la tierra; o si se nos permite la fórmula, Cristo como Don y Cristo como Cabeza. Salvador y Señor de la humanidad: Cristo en quien Dios se reconcilia, se revela y se entrega, y en quien el hombre se da a Dios y participa de su vida; finalmente Cristo en quien se realiza la unión beatificante de los hombres con Dios. Dios todo entero y la humanidad toda entera están involucrados en la afirmación del misterio de Cristo, porque en su ser no hacen más que uno. Pero ese lógos Zeou es al mismo tiempo el lógos de un hombre (1 Tes. 2, 13): el kérygma del apóstol, "embajador" de Cristo que trasmite la exhortación de Dios (2 Cor. 5, 18-20); "fragancia de Cristo" mediante la cual Dios manifiesta el "perfume de su conocimiento" en todas partes (2 Cor. 2, 14-16); mero intermediario cuya misión es establecer el contacto de los hombres con la apokálypsis de Dios (Rom. 10, 14-17).