Cuadernos que cuentan historias

Hace algunos años me surgió la necesidad de explayarme por algún medio. Y no encontré mejor manera que agarrar un cuaderno y empezar a sumergirme en sus páginas en blanco. Comencé a escribirlo con prolijidad y con mesura, como si todavía me costara salirme de las estructuras. Pero conforme fui p...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Díaz Riganti, Lucía
Otros Autores: Fontana, Juan
Formato: Tesis
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano - Facultad de Arquitectura y Urbanismo - Licenciatura en Diseño Gráfico 2015
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/5626
Aporte de:
Descripción
Sumario:Hace algunos años me surgió la necesidad de explayarme por algún medio. Y no encontré mejor manera que agarrar un cuaderno y empezar a sumergirme en sus páginas en blanco. Comencé a escribirlo con prolijidad y con mesura, como si todavía me costara salirme de las estructuras. Pero conforme fui pasando sus páginas, comencé a sentirme más cómoda y empecé a escribir lo que quería sin miedo, garabatear, dibujar, pegar, hasta incluso, arruinar. Se volvió más que un pasatiempo: Una obsesión. Y así, no solo hice un cuaderno, si no muchos más. Hoy en día están guardados todos en mi biblioteca y de vez en cuando me gusta abrirlos, leerlos y decir: “¡Mirá lo que pensaba en ese momento!”. Me transportaban al pasado... Todos mis viajes, mis poemas de enamorada, mis cosas pegadas, desde entradas de festivales de rock hasta servilletas usadas. Y al verlos en la biblioteca, junto a mis otros libros, me di cuenta que más que cuadernos habían pasado a ser uno de ellos. Porque aquellas páginas contaban mis historias. Eran libros, que yo había escrito, que yo había intervenido, con los que había experimentado. De esta manera me di cuenta que como yo, muchas personas sienten la necesidad de expresar sus sentimientos y los sucesos cotidianos por escrito. Por eso se deciden a escribir un diario, que no es otra cosa más que un libro en el que se relatan todos aquellos acontecimientos que no queremos olvidar y las reflexiones más íntimas y personales que, quizás, no nos atrevemos a contarles a los demás. Muchas personas empiezan a escribir su diario con la fórmula “Querido diario”, ya que este no es solo un cuaderno sino que se convierte en un “amigo”, como cada cuaderno que tuve, en el que podemos confiar. Nos escuchará pacientemente, no descubrirá nuestros secretos si lo guardamos bien y no se enfadará si decidimos abandonarlo. Son amigos eternos, únicos y personales, donde dejamos nuestras huellas y que cuentan nuestras historias. Espero que disfruten de esta investigación tanto como yo disfruté haciéndola.