Ideales, prácticas y conflictivas femeninas en el siglo XXI

Las mujeres a lo largo de la historia han peleado grandes batallas para ubicarse en el lugar en que hoy se encuentran; reconocidas, no solamente como madres y esposas sino también como ciudadanas, profesionales, entre otros ámbitos en donde se pudieron igualar a los derechos de los hombres; han lo...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Oyuela, Rocío
Otros Autores: Barreiro Aguirre, Cynthia
Formato: Tesis
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano - Facultad de Humanidades - Licenciatura en Psicología 2015
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/5191
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Descripción
Sumario:Las mujeres a lo largo de la historia han peleado grandes batallas para ubicarse en el lugar en que hoy se encuentran; reconocidas, no solamente como madres y esposas sino también como ciudadanas, profesionales, entre otros ámbitos en donde se pudieron igualar a los derechos de los hombres; han logrado salir de la “casa” para insertarse en el ámbito público, lugar reservado durante varios siglos, exclusivamente para los hombres. El siglo XX es sin duda el siglo de las mujeres, tal como lo expresan George Duby y Michelle Perrot en Historia de las mujeres en occidente (1990-1991) “siglo en que toman cada vez más la palabra y el control de sus identidades visuales, intentan romper los estereotipos y propone múltiples vías de realización personal. La imagen de la mujer se volvió más compleja y cambia más rápidamente que nunca” (Duby y Perrot, 1993, p. 11). Como sostiene Pigna en su libro Mujeres tenían que ser (2011) “la cultura de occidente, influida por mitos griegos y bíblicos, nos presentan a la mujer como una maldición. A lo largo de la historia las mujeres fueron excluidas, fueron dejadas en el rol de esclavas de los hombres, fueron fuente de pecado, brujas y malvadas por naturaleza” (Pigna, 2011, p.11) Los movimientos de mujeres y los movimientos feministas, desde sus comienzos responden al malestar en la cultura de las mujeres. Pero como dice Freud (1930) toda época y sociedad, tiene sus fallas, tiene sus límites, porque constantemente la cultura regula los vínculos y restringe la satisfacción.