Práctica Profesional II - Guía Nº 1

En administración financiera, el planeamiento a largo plazo, se refiere fundamentalmente a los rubros de mayor permanencia a lo largo del tiempo, en las organizaciones. Entonces, nos estamos refiriendo, en cuanto a los activos, a las inversiones. Las inversiones son, por ejemplo: a) la compr...

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Detalles Bibliográficos
Autores principales: Cosattini, Nélida, Bartak, Pedro
Formato: Working Paper
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano - Fascículos - Carrera de Contador Público - Licenciatura en Administración 2014
Materias:
Acceso en línea:http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/3466
Aporte de:
Descripción
Sumario:En administración financiera, el planeamiento a largo plazo, se refiere fundamentalmente a los rubros de mayor permanencia a lo largo del tiempo, en las organizaciones. Entonces, nos estamos refiriendo, en cuanto a los activos, a las inversiones. Las inversiones son, por ejemplo: a) la compra y/o renovación de activos fijos (maquinarias, equipos, inmuebles, rodados, etc.), con distintos fines. b) la adquisición de bienes intangibles (marcas, patentes, franquicias, etc.). c) la incorporación de acciones de otras organizaciones, con el objeto de convertirlas en sociedades vinculadas o controladas. d) el capital de trabajo mínimo, asociado a un proyecto, y que quedará en la empresa, en forma permanente, mientras dure el proyecto. e) otras posibilidades. Estas inversiones deben ser evaluadas, para poder establecer, en forma anticipada, sus probables resultados futuros y su clasificación, con el objeto de poder fijar prioridades. Por otra parte, también se debe planificar la contrapartida de estas inversiones, o sea su financiación, tanto interna, como externa. La “regla de oro” de las finanzas, para asegurarla capacidad de repago y evitar riesgos, es la de financiar los activos no corrientes con financiación de largo plazo, o sea deudas a largo plazo y patrimonio neto (sincronización de plazos).