Justicia y misericordia en la construccion de la paz en la sociedad y en el mundo globalizado

El título Vale la pena contraponer el concepto de paz basado de la tradición grecorromana con el concepto de paz de la tradición judeocristiana y de la Biblia. Dicho de manera muy simple, la tradición grecorromana concibe la paz como ausencia de conflicto, como una calma casi natural, mientra...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Albertsen, Andrés Roberto
Formato: Working Paper
Lenguaje:Español
Publicado: Universidad de Belgrano - Fascículos - Carrera de Abogacía 2014
Materias:
paz
Acceso en línea:http://repositorio.ub.edu.ar/handle/123456789/3249
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Descripción
Sumario:El título Vale la pena contraponer el concepto de paz basado de la tradición grecorromana con el concepto de paz de la tradición judeocristiana y de la Biblia. Dicho de manera muy simple, la tradición grecorromana concibe la paz como ausencia de conflicto, como una calma casi natural, mientras que la tradición judeocristiana la concibe como un orden que Dios quiere e invita al hombre a buscar para establecer la justicia en medio de las tensiones de la historia. La palabra hebrea “paz”, “shalom”, el más frecuente y cordial saludo israelita, abarca el bienestar total de la persona y la comunidad. Preguntarle a alguien por “su paz” es preguntarle cómo le va, de salud, en los negocios, en la familia. Desearle la paz es desearle toda suerte de bendiciones a él y a los suyos. El concepto tiene que ver con las relaciones entre los hombres y con Dios. Para la Biblia la paz está, pues, íntimamente relacionada con la justicia y la misericordia. La paz es obra de la justicia, supone y exige la instauración de un orden justo. Un orden en el que todos tengan la misma posibilidad de desarrollarse, un orden en el que le vaya bien a quien haga las cosas bien, un orden en el que se tenga una especial consideración por los débiles. Y aquí entra a jugar la misericordia. Porque la justicia se vuelve fría y hasta cruel 1 si no suponemos también una fraternidad que realmente comprenda a todos y con todas las consecuencias materiales y espirituales de la misma.