Respuestas insuficientes a las perturbaciones psicoafectivas
Introducción: Hay otras ocasiones en que nuestras respuestas suenan pietistas o insuficientes. Hoy en día mucha gente acude a los pastores no sólo a confesarse, sino a buscar ayuda para superar sus dificultades espirituales, e incluso sus dificultades emotivas y psicológicas, porque entienden que la...
Guardado en:
| Autor principal: | |
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| Formato: | Artículo |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
Fundación Criterio
2019
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| Materias: | |
| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/7790 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Introducción: Hay otras ocasiones en que nuestras respuestas suenan pietistas o insuficientes. Hoy en día mucha gente acude a los pastores no sólo a confesarse, sino a buscar ayuda para superar sus dificultades espirituales, e incluso sus dificultades emotivas y psicológicas, porque entienden que la espiritualidad de alguna manera debe ayudar a vivir mejor. Pero, sea que la persona plantee su dificultad para superar un rencor, o un miedo, o una obsesión sexual, o que plantee una dificultad permanente para sentirse amada por Dios, o que pregunte cómo hacer para superar un vicio, muchas veces la respuesta es: Rece hija, rece”. Eventualmente, a esta respuesta se añade una invitación a ofrecer sacrificios o a poner empeño. Y en algunos casos la salida es recomendar una terapia. Pero seguramente los que acuden a la consulta pastoral esperan algo más de sus pastores (o de sus consejeros laicos). A continuación, luego de enunciar algunos presupuestos teológicos básicos, propondré un modo de plantear un camino espiritual que ayude más directamente a la resolución de las dificultades psicológicas o que, al menos, complemente de manera adecuada la tarea del terapeuta. |
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