Ob-audire a Dios que habla

Resumen: Esta meditación quiere ser una invitación a prestar oído a Dios que ‘habla’, a través de todo lo creado. Dios habla dirigiéndose al hombre en un acto de comunicación, de revelación, para dar a conocer la realidad. Esto se consuma en el acto de fe del creyente desde una potencia cognoscitiva...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Fernández, María del C.
Otros Autores: Semana Tomista : la vitalidad de la fe frente al gnosticismo (38ª : 2013 : Buenos Aires)
Formato: Documento de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: Pontificia Universidad Católica Argentina. Facultad de Filosofía y Letras 2019
Materias:
FE
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/5088
Aporte de:
Descripción
Sumario:Resumen: Esta meditación quiere ser una invitación a prestar oído a Dios que ‘habla’, a través de todo lo creado. Dios habla dirigiéndose al hombre en un acto de comunicación, de revelación, para dar a conocer la realidad. Esto se consuma en el acto de fe del creyente desde una potencia cognoscitiva que participa de una luz interior, en la que se le muestra la realidad, que en otro caso, permanecería inalcanzable e inaccesible para él. Esto puede verse en Sto. Tomás en la Summa contra Gentes. Sólo el ‘ob-audire’ hará posible el ‘oboedire’. Hoy el hombre no puede oír a Dios que habla porque ha quedado ensordecido por el ruido de los aparatos creados por la técnica. Será necesario recuperar el silencio como huella de lo divino en las cosas, pues de él nace la Palabra. El silencio fue abierto por la Palabra. Por ello debemos recordar las palabras del poeta: “Sobre todo que no se toque/ El suelo virgen creado/ En la pura ley” (Hölderlin).