Amor es grano, trigo, pan y libro : extractos del amor de Soren Kierkegaard por Regina Olsen
Resumen: La única rima perfecta, tanto en sonido como en sentido y significado, sólo existe entre las palabras “amor” y “dolor”. De la unión de estas dos palabras derivan contrastes como belleza y fealdad, vida y muerte, temor y temblor, en fin, otras antinomias. La obra del filósofo y teólogo danés...
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| Formato: | Documento de conferencia |
| Lenguaje: | Español |
| Publicado: |
2019
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| Acceso en línea: | https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/4370 |
| Aporte de: |
| Sumario: | Resumen: La única rima perfecta, tanto en sonido como en sentido y significado, sólo existe entre las palabras “amor” y “dolor”. De la unión de estas dos palabras derivan contrastes como belleza y fealdad, vida y muerte, temor y temblor, en fin, otras antinomias. La obra del filósofo y teólogo danés Søren Kierkegaard es hermosa, desafiante, dolorosa y al mismo tiempo irónica porque él había aprendido la lección impuesta por esta rima de amor y dolor: la existencia de Kierkegaard encuentra sentido y razón en el amor a Regina Olsen y en el dolor de romper con ella. Él mismo afirmara sobre su ex novia: “ella era amada. Mi existencia exaltará su vida de un modo absoluto. Mi carrera de escritor puede ser también considerada como un monumento a su mérito y su gloria. La llevo conmigo en mi historia”. Me atrevo a decir que Kierkegaard sólo existió tal como lo conocemos, porque él amaba a Regina y la dejara libre, poniendo fin a su relación con ella. Esta ponencia, así, pretende presentar algunas pistas sobre como el fin de la relación de Søren Kierkegaard y Regina Olsen no representó el fin del amor, sino una doble transformación: la transformación de aquel que amaba y del amor que él guardaba. La obra de Kierkegaard lleva matices profundos de un amor que era verdadero, pero cuyos frutos no fueran hijos o familia, sino libros, escritos, seudónimos y un legado filosófico que marcó el siglo siguiente. El fin de esta relación fue como una semilla que tuvo que morir para germinar y producir frutos que brotaron de la pluma del teólogo, filósofo, escritor y amante danés Søren Kierkegaard. |
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