Rilke - “¿Sabes?, yo quiero mucho, tal vez todo” : cuando importa el amante

Resumen: ¿Será la Naturaleza habitada? ¿O es el amor pleno de juegos, cumbres encendidas o caídas que no alcanzan su fin? El Poeta ama y busca la belleza, tras la plenitud del arte o la poesía, entre angustias y oscuridades, Rilke siente una profunda comunión, un hacerse uno en lo abierto. Por otro...

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Detalles Bibliográficos
Autor principal: Llambías, Vicente
Otros Autores: Congreso Internacional de Literatura, Estética y Teología "El amado en el amante : figuras, textos y estilos del amor hecho historia" (6º : 2016 : Buenos Aires)
Formato: Documento de conferencia
Lenguaje:Español
Publicado: 2019
Materias:
Acceso en línea:https://repositorio.uca.edu.ar/handle/123456789/4351
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Descripción
Sumario:Resumen: ¿Será la Naturaleza habitada? ¿O es el amor pleno de juegos, cumbres encendidas o caídas que no alcanzan su fin? El Poeta ama y busca la belleza, tras la plenitud del arte o la poesía, entre angustias y oscuridades, Rilke siente una profunda comunión, un hacerse uno en lo abierto. Por otro lado, Rainer conoció y amó en un solitario ascenso. A sus amadas, supo querer, cuidar e idealizar con numerosos poemas de amor. Pero en la vida afectiva, el Poeta duraba poco. La compañía le resultaba una carga, un obstáculo para lograr su obra, el rescate de la vida en la palabra poética. Rilke creía en el amor intransitivo, donde cuenta quien ama, y no tanto el amado que lleva un derrotero propio. Es el amante quien mide o es admirado por su puro amor hacia el amado, y muchas veces no correspondido. Sin embargo, este amor sobrevive, en el lago interior, en el rostro invisible de las cosas. Los invito a gustar versos de su poesía amorosa que han atravesado la vida del Poeta y encontrar algunos rasgos de su mirada. Quizás podamos percibir la fuerza de sus imágenes, acercarnos a este amor que parece desentenderse del amado. También traigo algunas notas cuando Rilke deja atrás el amor y opta por la palabra poética. Solitario y acompañado, peregrinó años. Descansó cuando pudo alumbrar las Elegías de Duino y el paso ligero en los Sonetos de Orfeo.